Palazzo Venezia

El Palazzo Venezia que os traigo hoy es otro de los que vi aprovechando la tarjeta gratuita que le dieron a maridísimo por correr la maratón. El Palacio está en la plaza del mismo nombre, junto al gran edificio blanco que homenajea a Vittorio Emanuele II y fue mandado construir en 1455 por el cardenal veneciano Pietro Barbo, después de que a éste le nombraran titutar de la Basílica de San Marco (situada justo detrás). Pero la carrera del Barbo no había hecho más que despegar y once años después fue elegido pontífice con el nombre de Paolo II y…¿qué hizo? Pues remodelar el palacio ¡claro!. Estas cosas son así, aún hoy en día. Pero hay que reconocerle una de las obras que más nos benefician a los romanos (y no romanos) de hoy en día, que no es otra que el agradabilísimo jardín porticado que une la Plaza de San Marco con la Plaza Venecia. El palacio fue propiedad pontificia hasta 1564 cuando Pio IV Medici lo cedió a la República de Venezia que estableció allí su embajada, de ahí que a partir de aquel momento fuese conocido como Palazzo Venezia. Después, ya en el S.XVIII el edificio pasó a pertenecer a Austria que también estableció allí su sede diplomática. En 1916, durante la Primera Guerra Mundial Italia le ganó varios territorios a Austria y también este edificio que volvió a pasar al gobierno italiano que tuvo por primera vez la idea de hacer una gran Galería de Arte. Además, en 1922, Benito Mussolini eligió el Palacio como sede del gobierno fascista, utilizando como despacho la Sala del Mappamondo, donde está el célebre balcón del S.XVIII desde el que en un  momento dado comunicó la entrada de Italia en la Segunda Guerra Mundial. El Museo ha ido creciendo a lo largo de los años y además de muchos cuadros y esculturas (os dejo, como ya hice cuando os traje el Palazzo Corsini, dos Vírgenes Lactantes) tiene también una gran colección de cerámica y porcelana de diferentes orígenes. La mayoría de las salas están menos decoradas que aquellas otras del Palazzo Corsini, probablemente por el uso tan diferente al que han sido destinados ambos palacios, pero los dos merecen la visita por lo menos para un romano de pro; para los que sólo estéis de paso, os recomiendo mejor que aprovechéis para descansar y tomar una pizza al taglio en su fantástico jardín.

Autor: elenabalo

Medio berciana, medio castellonera. Criada como barberense y crecida como villaodonesa. Y ahora mismo ejerciendo de romana. Soñadora vehemente, vividora pragmática. Unos ratos ingenua y otros escéptica. Hija imperfecta, madre impaciente, compañera indómita, amiga irregular. Culé. Viajera y enamorada de Roma.

2 comentarios en “Palazzo Venezia”

  1. Una semana después todavía añoro la ciudad y a los dos estupendos lazarillos que fuisteis tú y Maridísimo (héroe anónimo, como en las guerras, de la maratón).
    Interesantísimo blog; me servirá de metadona.
    Espero que tu despedida de Roma esté a la altura del resto de la estancia.
    Besos,
    Pepe

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