Piamonte 3: Torino

Os tengo que reconocer que mi primera impresión de Turín (o de Torino) no fue buena. Pero la vida me ha enseñado a no fiarme mucho de mis primeras impresiones, me he equivocado demasiadas veces. La cuestión es que llegamos a Torino un lunes festivo (pasquetta) a las dos y cuarto del mediodía y primero nos costó ayuda divina encontrar un lugar para comer, pues en todos los restaurantes les dio por decirnos que estaban llenos (teniendo varias mesas vacías delante de nuestros ojos) o que, como iban a cerrar en cuarenta minutos, ya no daban comidas. Afortunadamente, como os digo, al final en un restaurante se apiadaron de nosotros y nos dieron una comida más que decente, pero no voy a entrar en muchos detalles, porque como de costumbre, de las cosas del yantar piamontés, ya hablaremos más adelante. Desde allí fuimos a dejar las cosas al bed and breakfast (¿casa de huéspedes u hostal se llama eso en español?) y comenzamos a caminar por la ciudad. Una ciudad…vacía. Pero poco a poco, la monumentalidad de sus calles, de sus plazas y de sus grandes edificios y el calor de los turineses, que comenzaron a salir de sus casas para llenar de vida esas enormes avenidas, me hicieron reconciliarme con la ciudad y olvidar la mala primera impresión. Lo primero que visitamos de la ciudad (antes incluso de enfrentarnos a los horarios tempraneros de los restaurantes turineses) fue la Basílica de Superga, que está a unos diez kilómetros de la ciudad, sobre un promontorio que deja ver unas vistas espectaculares de Torino. En la Basílica están enterrados (casi) todos los miembros de la familia Saboya. Y además es el lugar donde hace casi 70 años se estrelló un avión que volvía de jugar un partido en Portugal con las máximas estrellas del fútbol italiano del momento, los jugadores de aquel Torino que ganaba trofeos por doquier (en la selección italiano de aquellos años llegaron a jugar hasta 10 jugadores del Torino…ahí es nada). Por eso, allí mismo hay todo un homenaje a esos ganadores que terminaron sus carreras abruptamente en Superga.
Después, ya en la ciudad, después de comer y descansar un rato, comenzamos a andar hasta que nos encontramos con la zona del Palacio Real que es enorme, con unos jardines donde los turineses pasan la tarde, y con un fantástico museo (del que os dejo algunas fotos) por cuyas estancias nosotros anduvimos casi dos horas perdidos entre cuadros y dorados (y apenas vimos la mitad de las cosas, pues antes lo cerraron que nos pudo el aburrimiento).
Después salimos por la Piazza Castello, la plaza princial de la ciudad, donde se juntan las familias que salen a dar un paseo, los jóvenes que hacen malabares con el patinete, los artistas callejeros y los turistas deambulantes. La plaza está limitada por varios edificios magníficos, como el Palacio Real y el Palazzo Madama y tiene muchas estatuas que rememoran a los soldados turineses que lucharon en las diferentes guerras. Bajo una de estas estatuas que recuerda a los combatientes de la Primera Guerra Mundial, pero bajo uno de los soportales de la plaza a la derecha del Palazzo Madama (os lo digo porque a nosotros nos costó bastante encontrarlo) está la figura de Cristobal Colón, a la que la leyenda cuenta que hay que tocarle el dedo meñique para que te traiga suerte.
También, antes de pararnos a tomar una cerveza y unas tapas de camino al hotel, visitamos otras avenidas y plazas que destacan por su amplitud y su majestuosidad, como la impresionante Piazza San Carlo (de la que os dejo foto). Pero nuestros cuerpecillos ya no daban para más, así que aquí terminamos nuestro primer día en Turín que en realidad fue el lunes, no hoy, pero que yo os lo he contado hoy para no pecar de pesada. Y al final me parece que lo sigo siendo 😉 . En fin…ya mañana os contaré lo que hemos hecho hoy, porque aún hay muchas más cosas que ver y que hacer en una ciudad tan fantástica como ésta que es Turín, como visitar el Museo Egipcio o el Museo del cine, sin olvidarnos del río Po que cruza la ciudad o los grandes tesoros que están a las afueras como el Castillo de Venaria (el Versalles italiano). Mañana más…

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Autor: elenabalo

Medio berciana, medio castellonera. Criada como barberense y crecida como villaodonesa. Y ahora mismo ejerciendo de romana. Soñadora vehemente, vividora pragmática. Unos ratos ingenua y otros escéptica. Hija imperfecta, madre impaciente, compañera indómita, amiga irregular. Culé. Viajera y enamorada de Roma.

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