Terraza Borromini

Como el otro día os traje un restaurante informal y en un entorno modernito, hoy vuelvo a la tradición italiana y a las vistas espectaculares de esta ciudad única. Y es que este mediodía, nos escapamos corriendo de un evento en la Embajada (cuando ya casi había terminado, ¿eh?) y fuimos a comer con cuatro amigos a una terraza increíble sobre la Piazza Navona. No es que quiera ocultaros el nombre del restaurante para mantenerlo como un secreto, es que no lo sé. Es lo que tiene dejarte llevar, que pierdes mucha información relevante.
Lo que sí que voy a compartir, porque esto lo sé, ya que lo he disfrutado con todos mis sentidos, es lo que hemos comido: burrata y mozzarella (que son lo mismo, pero no tienen nada que ver en su consistencia, pues la burrata es mucho más mórbida), fritura de pescado (muy delicada, nada de rebozados pringosos), diferentes tipos de pulpo (a la plancha con crema de patatas y en ensalada con cítricos), frittelle di neonata (una especie de tortilla de chanquetes; que digo yo que sí, que aquí también debe estar prohibida su pesca, o bueno, prohibida no, porque aquí todo es…¡facultativo!) y pasta con setas y almejas (increíbles los funghi porcini, deliciosos). Al postre no hemos llegado, pues nos esperaban nuestras responsabilidades de familia numerosa (llevar a nuestros bimbi y a cinco de sus amigos a un partido de fútbol), pero seguro que también eran inolvidables. Y mientras cierro esta entrada, me chivan el nombre del restaurante: Terraza Borromini.

Totti se retira

Te tiene que gustar mucho el fútbol o tienes que haber vivido aquí para saber lo que significa Totti. Ayer todo el centro de Roma estaba teñido de púrpura y dorado en honor a este tipo corriente que en la ciudad eterna es mucho más que un ídolo. Y es que…si Totti se retira del fútbol, yo no tengo más remedio que irme de Roma 😉 Pero antes hago mías algunas de las palabras que ayer dedicó a su afición: “Apagar las luces no es fácil, y ahora tengo miedo, por eso necesito vuestra ayuda“.

 

Dolce

Cuando llegamos a Roma me empapé de libros, blogs y páginas donde decían qué ver, qué oler, qué tocar, qué oír y, sobre todo, qué comer en esta ciudad. Recuerdo que marqué con especial interés un restaurante que tenía un nombre muy sugerente para una golosa impenitente* como yo: Dolce. Desde entonces siempre que he querido ir, algo se ha interpuesto entre esos brownies, esas milhojas, esos tiramisús y yo. Siempre…hasta hoy. El restaurante está en el quartiere africano (se llama así por el nombre de sus calles) y es uno de esos que tanto se llevan ahora con estructura industrial de techos altos, paredes blancas y acabados metálicos y mobiliario vintage. El menú es informal, a base de diferentes tipos de bocadillos, ensaladas, zumos y, sobre todo, dulces. Todos los días está abierto por la noche y los domingos también desde el mediodía para tomar un brunch como éste que nos hemos regalado nosotros hoy. Después de tanto tiempo, no es que haya quedado impresionada, pero tampoco me ha defraudado. Rico. 
(*) Bueno, debo confesar que cuando el otro día la rubia me sacó una foto del “derrière”, no pude por menos que pensar “tiembla Kim Kardashian” y desde entonces me he dado un poco más a la penitencia de la acelga cocida y al fustigamiento del trote cochinero. Así que hoy…¡me quedé sin postre!

Refranes

Hoy hablando de esto y de aquello, me he acordado de que hay un refrán italiano que dice “donna in altezza, mezza bellezza”…vamos, que les gustan altas y altos. Pues no sé si la voluntad hace crecer, pero lo cierto es que la mayoría de la gente italiana con la que nos relacionamos aquí es más alta que nosotros (lo que en mi caso tampoco es mucho decir 😉 ). He dicho.

Museo Nacional Romano 2: Palazzo Altemps

Ya os dije el otro día que el Museo Nacional Romano tiene varias sedes. La más intersante es la del Palazzo Massimo y la siguiente en interés es la que os traigo hoy, el Palazzo Altemps, que a mí me soprendió bastante (quizá porque no esperaba nada), primero porque es un precioso palacio del S.XV, decorado con gran cantidad de frescos muy coloridos y que acoge una importante colección de esculturas. Las esculturas pertenecen principalmente a dos colecciones de sendos cardenales, la Altemps – que está dividida, pues gran parte de la colección está expuesta en otros museos como el Louvre – y la Ludovisi, que se extiende por la mayor parte del museo y comprende más de cien obras espectaculares, como el Ares o el sarcófago de Ludovisi el grande. Dentro del palacio, además hay una gran colección de arte egipcio y una pequeña iglesia, la de San Aniceto, que guarda las reliquias del Papa del mismo nombre que vivió en el S.II y cuyos restos originariamente estaban en las catacumbas de San Calixto. También, mientras bajaba las escaleras, vi dos mármoles conmemorativos que estaban contiguos y que me llamaron la atención. Os dejo la foto, yo no presté suficiente atención en las clases de latín, pero en una se refieren al rey español Alfonso XIII (que, como sabéis, se exilió en esta ciudad en 1931) y a Franco (al que llama Supremum Hispaniae Moderatorem en 1949). Si alguien me resuelve la duda de lo que pone…

Trump en Roma

Tenemos colapsada Roma con la visita de Trump y especialmente mi barrio, que es donde está la residencia del embajador y donde, consecuentemente, duermen los presidentes americanos en sus visitas a Roma. Aquí durmió Obama hace un par de años y aquí pasará la noche también el amigo Donald; lo tengo a tiro de piedra (esta expresión, muy popular por otra parte, no ha quedado muy políticamente correcta, teniendo en cuenta las ganas que le tienen algunos al nuevo presidente de los EEUU, así que me corrijo…) lo tengo al final de la calle, por si queréis que le diga algo. Los “willsmithenmeninblack” que tengo en la esquina de casa no engañan (foto no les saco que no me atrevo 😉 ). Pues hala…me voy al atasco otra vez. Que la suerte me acompañe…

 

Basílica de Santa Cruz de Jerusalén

La Basílica di Santa Croce in Gerusalemme está a poco menos de un kilómetro de San Juan de Letrán y su fachada, como aquella otra, llama mucho la atención del paseante por sus formas ondulantes de estilo tardo barroco. Pero la historia de la iglesia empieza mucho antes, en el S.IV cuando en este barrio, ya entonces residencial, se encontraba un bello palacio, el Palazzo Sessorium, donde Santa Elena, madre de Constantino, guardó algunas reliquias de la pasión de Cristo encontradas en el Monte del Calvario y así el palazzo se convirtió en iglesia y pasó a llamarse Basílica Eleniana o Sessoriana. Muy posteriormente, esta iglesia sufrió varias remodelaciones, la del S.XI alteró completamente su estilo, adaptándose al estilo románico, estableciendo una planta, en tres naves, que aún se conserva a día de hoy. La fachada en cambio es del S.XVIII. Cuando entras te llama la atención el suelo de estilo cosmatesco (precioso…me voy a poner uno así en el salón de mi casa) y la forma ovalada del altar. Después te vas moviendo por las diferentes capillas. Está la capilla de las reliquias, con vitrinas llenas de relicarios donde se supone están trozos de la cruz de Jesús, de la cruz de uno de los ladrones, un par de espinas de la corona y el dedo de Tomás. Después hay otra pequeña capilla anexa dedicada a Antonietta Meo, una niña vecina de la iglesia y muy querida por todos, que murió a los seis años y que le escribió una serie de estremecedoras cartas a Dios. Otra de las capillas es la de Santa Elena, que tiene un mosaico (siempre los mosaicos, buscándome) que representa a Cristo, a los evangelistas y cuatro historias de la Cruz. Una cosa que destaca del mosaico es que por primera vez aparecen animales provenientes de América. En esta misma capilla hay una estatua de la Santa y se dice que bajo el suelo se conserva la tierra de Jerusalén que trajo Santa Elena y que le da nombre a la Basílica.

Race for the cure Roma 2017

Hoy pasamos una divertida jornada de deporte en compañía de…¡¡miles de personas!!. Y es que la carrera que recoge fondos para la investigación del cancer de mamá, reune en Roma cada año a mediados de mayo a más de sesenta mil participantes que, de manera competitiva, no competitiva o como andarines lleva a cabo un recorrido de cinco kilómetros que sale de la Boca de la Verdad y pasa por enfrente del Monumento a Vittorio Emanuele II, el Coliseo y las Termas de Caracalla, para terminar en el Circo Máximo. No tengo fotos en los monumentos, porque bastante he hecho con acompasar la respiración al tiempo que mis piernas se movían…triste vida moderna que nos conduce a la sobrealimentación y a la inmovilidad 😛 . La carrera es, como os digo, muy bonita, al pasar por delante de esos monumentos que te recuerdan a cada paso que estás en Roma; pero es complicada, más que por el calor y alguna cuestecilla que te hace arrastrar la lengua por los sampietrini romanos, sobre todo por la cantidad de gente y por el diferente nivel de los participantes, y es que, salvo los competitivos que salen unos minutos antes, los andarines y los corredores salen a la vez, lo que te hace estar esquivando a la gente durante el primer kilómetro y medio más o menos. Fuí, por cierto, acompañada de los bambini y de maridísimo que consideraron que la mejor manera de motivarme era “ir tirando”. Ellos corrieron la carrera en algo más de media hora, y yo…pues en cinco minutos más 😦 . En fin…ten familia para esto. En todo caso, la celebración se extiende a lo largo de todo el fin de semana, de viernes a domingo, con diferentes actividades en Circo Máximo, desde actividades aeróbicas en grupo abiertas para cualquiera que se anime, hasta actividades infantiles, seminarios sobre alimentación y  pruebas médicas gratuitas. Nosotros, por nuestra parte, hemos preferido terminar la jornada en una terraza con una cerveza fresquita y una buena pizza de la Montecarlo, en compañía de amigos que también han participado en la carrera. Una buena acción y muy divertida para hacer en familia.