I Peggiori

Acabo de llegar del cine de ver con una amiga la película “I peggiori” de Vicenzo Alfieri y que se encuadra dentro de un nuevo género conocido como spaghetti comic comedia, dentro del cual también está la película de la que ya os hablé en su momento “Lo llamaban Jeeg Robot”. La película cuenta la historia de tres hermanos que después de que su madre arruine a cientos de personas y huya, tienen que reinventarse llevando el peso de su apellido. Y para ello escogen unas máscaras de Maradona que, por casualidad, les terminan convirtiendo en héroes justicieros y anónimos. Entre lo positivo decir que la película transcurre en Nápoles, que sale aún más fascinante de lo que ya es en realidad y que es bastante divertida. Entre lo menos positivo tal vez el guión que, aunque tiene un punto original, creo que peca demasiado de inverosimil y de ritmo desigual. Pero suficiente para entretenerte durante hora y media, sobre todo si le pones el colofón con un prosecco y debate social 🙂

La flauta mágica

Los últimos tres años hemos tenido una cita en el Teatro Argentina para ver a la rubia participar en el proyecto de Ópera en las escuelas, un proyecto muy interesante para fomentar el acercamiento de los escolares a la música clásica. El primer año representaron La Traviata de Verdi, el segundo La Cenicienta de Rossini y hoy La flauta mágica de Mozart. Los niños se aprenden algunas canciones y las interpretan junto a cantantes profesionales. Es muy bonito. Os dejo un pequeño fragmento de la ópera de hoy (en una escena sin niños, aunque se les oye de fondo 😉 sentados en las butacas, preparándose para salir). Espero que os guste. Hasta mañana.

Del futuro

Estos últimos días no hago más que pensar que en breve se va a acabar mi vida como una romana, apenas quedan seis o siete semanas y, precisamente por eso, en estos minutos de descuento, no puedo desaprovechar ni un solo momento. Así que, aunque sea con el calor sofocándome los pies, busco los últimos rincones de una ciudad que a veces se me ha hecho más que eterna, y hablo con la gente de todo y de nada, a veces incluso del inminente final de esta historia de cuatro años, y, por desgracia, se repite mucho una pregunta que me empieza a cansar…”¿Ya has encontrado trabajo en España?”. Y me lo dicen como si hoy en día los trabajos en España estuviesen de saldo, como si debajo de cada sampietrini del camino hubiesen tres esperándote, como si fuese fácil a los 42 y a 2000 kilómetros de distancia, como si no estuviese haciendo lo suficiente…Pues lo hago, para empezar, me dedico al difícil arte del turisteo, tachando los pendientes que aún me quedan, mientras sigo con mis clases y mis demás rutinas romanas, y todo sin dejar de disfrutar del hoy, que es lo único cierto, y de lo demás, cual Escarlata…ya me ocuparé mañana 🙂

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La foto está desenfocada…pero yo a veces también 😉

Museo Nacional Romano 1: Palazzo Massimo

El Museo Nacional Romano tiene cuatro sedes a las que se puede entrar durante tres días con la misma entrada que cuesta 7 euros. Las sedes son las Termas de Diocleziano, el Palazzo Altemps, la Cripta Balbi y el Palazzo Massimo, que es el que hoy os traigo. El Palazzo Massimo es un palacio del S.XIX que durante muchos años fue utilizado como Colegio Jesuita y que hoy en día acoge en sus cuatro plantas una de las mayores muestras arqueológicas que se puede ver en Roma. La planta sótano es curiosa porque es como si entrases en una caja fuerte y guarda una gran colección de monedas romanas antiguas. La planta baja y la primera planta tiene una colección de esculturas (algunas originales y otras copias).
Y la segunda planta es la más interesante artísticamente, pues tiene una colección de mosaicos y también de frescos, pinturas que se sacaron de la Casa de Livia, en los foros romanos, y de la Villa Farnesina, en el Trastevere, y que, una vez restauradas (en la medida de lo posible) se exponen tal y como debieron lucir alguna vez. La edad de los mosaicos que se exponen van desde el S.II a.C al S.V d.C.  y hay algunos verdaderamente fantásticos (ya os he dicho que a mí esas obras de arte hechas con pequeños trozos de piedras y vidrios de diferentes colores, me encantan). El Museo está abierto de martes a domingo de 9.00 a 19.00 y está en Termini. Muy recomendable, incluso para ir con niños, porque el ojazos – que visitó el museo hace ya unos meses – volvió a casa encantado contando todo lo que había visto y aprendido en esa excursión. Así que…apuntado queda.

Santa Prassede

Ya veníais protestando porque hacía mucho que no traía iglesias a este blog, pero hoy os traigo una que he descubierto hace poco, pese a que es verdaderamente maravillosa: la Basílica de Santa Prassede o Práxedes en castellano. Y es que, según cuenta la historia, Prassede vivió entre el S.I y el S.II y era hija del senador romano Prudente, y hermana de Prudenziana, de Novato y de Timoteo, con los que formaba parte de un grupo cristiano que se dedicaba al cuidado y sepultura de los mártires romanos. Cuentan además que durante las persecuciones de Antonino Pio, Prudenziana fue martirizada y después también murió Novato de enfermedad, así que Prassede pidió permiso a Timoteo para utilizar los bienes de Novato para construir unas termas en su honor en las que escondía a los cristianos que huían de las persecuciones. Pero finalmente, tanta violencia acabó con el ánimo de la futura santa, que también murió y fue enterrada en las Catacumbas de Priscilla (de las que ya os he hablado alguna vez). Generalmente se representa a Santa Prassede en compañía de su hermana, junto a un pozo de donde recogen, con una esponja, la sangre de los mártires.
En cuanto a la iglesia, lo primero que tengo que decir es que por fuera no llama la atención, por eso, pese a estar muy cerca de Santa María la Mayor, paralela a la Via Merulana, si no la conoces, no te acercas a verla…¡y es una pena!. Se entra por una puerta anodina que te lleva a un interior fascinante. Se trata de una iglesia construida en el S.IX por San Pascual. Lo primero que llama la atención es el suelo cosmatesco (¡¡precioso!!), después los mosaicos (que te dejan con la boca abierta, sobre todo cuando te enteras que son originales de la época de construcción de la iglesia). Los mosaicos son increíbles, por sus colores, su disposición, su temática, su complejidad, su belleza…con Cristo rodeado de ángeles y santos. Además hay otra capilla que no podéis perderos, es la de San Zenón que fue construida por San Pascual como mausoleo para su madre Teodora. Está en una capilla lateral y su bóveda está revestida de mosaicos dorados y donde, por la cercanía, puedes apreciar mejor la colocación de cada pequeña piedra y ver como cuatro figuras angelicales rodean a Cristo. A mí es que los mosaicos me gustan mucho 😉 por eso me ha encantado esta iglesia escondida en el centro de Roma.

Canción italiana de Eurovisión

Día de trajín, cruzar Roma de punta a punta para llevar de cumpleaños a los bambini y terminar con una cenita tranquila en la terraza de casa con pocos amigos, pero muy agradables, mientras el ojos azules aterriza en el hogar acompañado de un par de colegas cantando a todo grito “Despacito”  y la rubia nos abandona para irse a ver Eurovisión con una amiga…¡Ay, se nos hacen mayores!. Os dejo la canción italiana de Eurovisión, Occidentali’s Karma de Francesco Gabbani, que ya ganó San Remo este año…¡qué tenga suerte!

Subjuntivo

Encontré esto por la red y me gustó. “No me importa el pasado de la gente con la que voy, me importa su subjuntivo“. Me interesan sus hipótesis, sus dudas, sus posibilidades, sus deseos y ante qué se subordinan. Y ni siquiera necesito compartir o comprender sus razones, sólo conectar con ellas; a veces es difícil y otras directamente imposible, pero cuando ocurre, sobre todo si es frente a un prosecco…¡es simplemente maravilloso!

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