Lo que no se dice, no siempre se sabe

Yo que me había prometido no volverlo a hacer y…Bueno, creo que empiezo de nuevo, porque esto me ha quedado como una canción de Hombres G, pero la verdad es que yo me decía a mi misma (y a quién quisiera escucharme) que me iría de Italia sin echar la vista atrás y me juraba que no lloraría, pero ¡zas! la primera en la frente. Si es que soy una pringada. Ayer ya se me humedecieron los ojos leyendo los comentarios en las notas de la rubia (y tampoco os vayáis a pensar que era poesía romántica la cosa), luego al leer una tarjeta que le dio un amigo al ojazos (que pese a su letra irregular y su literatura de siete años, decía muchas cosas) y más tarde al despedirme de una familia que hoy volaba a Australia y a la que vaya usted a saber cuándo volveré a ver (si es que la veo). Pero hoy, cuando la madre de una familia a la que apreciamos mucho (no en vano tiene tres hijos y los tres son amigos íntimos de los míos) se ha acercado para decirme que ella mañana se va por trabajo a Paris y que ya no nos veríamos, la garganta se ha hecho nudo y el nudo silencio. Esos muros de los que ya os he hablado alguna vez y que a veces levanto sin querer, más para protegerme que para distanciarme. Porque yo, que no aprendo, me dejo constantemente cosas en el tintero, que no tendría sólo que decir, sino gritar, porque muchas veces la vida ya no te da otra oportunidad. Espero que mi tímida respuesta a sus halagos, mi “Gracias por todo, os esperamos en Madrid” le supiese a lo que es, al agradecimiento infinito por todos los momentos compartidos. Así que hoy os dejo dos esculturas, una de una mujer desolada (en Via Margutta) y otra de una mujer luchadora (en los museos capitolinos). Volvemos a casa con las mismas incertidumbres con las que hace cuatro años encarábamos esta aventura, pero mucho más ricos (y no precisamente en dinero 😉 )

Autor: elenabalo

Medio berciana, medio castellonera. Criada como barberense y crecida como villaodonesa. Y ahora mismo ejerciendo de romana. Soñadora vehemente, vividora pragmática. Unos ratos ingenua y otros escéptica. Hija imperfecta, madre impaciente, compañera indómita, amiga irregular. Culé. Viajera y enamorada de Roma.

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