Roma a bajo coste

Lo bueno de Roma es que no se necesita mucho dinero para disfrutarla. Por ejemplo, para llegar a Roma desde cualquier otra ciudad europea, hay varias compañías de bajo coste que vuelan a Ciampino por una cantidad que, en el caso de España, suele fluctuar entre los 60 y los 120 euros (ida y vuelta y siempre que seas un poco previsor y saques los billetes con tiempo y sin viajar en viernes o en domingo).
Una vez en Roma debo avisar de que los alojamientos son bastante caros, bueno, el bastante es un eufemismo, en realidad son muy caros, pero puede encontrarse una habitación o un apartamento a un precio más razonable en alguna de las páginas que todos conocemos o intentar alojarse (por unos 35/40 euros persona y día, desayuno incluido) en uno de los monasterios o conventos súper céntricos que alojan a turistas, aunque lo mejor, siempre, es tener un amigo que te acoja gratis en su hogar 😉
Para comer te puedes decantar por la street food de calidad, como las fantásticas pizzas al taglio (al corte), los panini (bocadillos deliciosos que te harán en cualquier salumeria) o los platos de pasta sencillos, que no te costarán más de 5 euros y que puedes tomar en forma de picnic en uno de los maravillosos parques romanos. El aperitivo (de 18.00 a 21.00 generalmente) es otra ocasión para comer barato (los hay desde unos siete u ocho euros) que consiste en pagar la bebida y disfrutar del buffet de ensaladas, verduras y, en el mejor de los casos, también pasta, pizza y algo de carne. Para beber, las fuentes abundan en cada esquina llena de agua fresquita y gratuita con la que hidratarse.
Y para visitar la ciudad, Roma es en sí misma un espectáculo, sólo tenéis que ver esta puesta de sol a través del cristal del coche. Pasear por sus calles es una experiencia genial. Pero si lo que queréis es chicha, arte puro, podéis hacer un recorrido por las iglesias romanas, las cuatro basílicas mayores, las basílicas menores, todas son gratuitas, como también lo son el increíble Panteón o la Fontana de Trevi, por no hablar de las plazas, como Piazza Spagna, Piazza Navona o Campo di Fiori, o los encantadores miradores desde los que puede apreciarse toda la ciudad, (como el del parque de los naranjos en el Aventino, el del Gianicolo o el del Zodiaco) y los puentes romanos sobre el Tiber (incluido el de Sixto o el del Santo Ángel). Sin olvidarnos de que también sin abonar ni un euro pueden verse esculturas básicas de la historia del arte como el Moisés de Miguel Ángel, el éxtasis de Santa Teresa de Bernini o la Piedad, también de Miguel Ángel. Pero hay varios museos gratuitos, como el de Pietro Canonica, en Villa Borghese, que tiene excedentes de los Museos Capitolinos o el Museo Napoleónico, cerca de Piazza Navona. Aprovecho también para comentaros que el primer domingo de mes los museos estatales son gratuitos, así que se pude entrar al Coliseo, los Foros, la Galleria Borghese, el Castillo del Santo Ángel, la Galleria Spada o el Palazzo Massimo entre otros. Y el último domingo de mes (última entrada a las 12.30) hay que aprovechar para ver los Museos Vaticanos con la apabullante Capilla Sixtina. 

Autor: elenabalo

Medio berciana, medio castellonera. Criada como barberense y crecida como villaodonesa. Y ahora mismo ejerciendo de romana. Soñadora vehemente, vividora pragmática. Unos ratos ingenua y otros escéptica. Hija imperfecta, madre impaciente, compañera indómita, amiga irregular. Culé. Viajera y enamorada de Roma.

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