3. Crónica de un regreso anunciado

Si mi vida real fuese así, como estos días de regreso a Roma, yo no sé si tendría la fuerza necesaria para acometerla 😉

Hoy nos volvimos a levantar temprano, desayunamos y nos preparamos para otra jornada de sol y paseo. Aparcamos en Cipro – donde a las tres habíamos quedado a tomar un café con una familia italiana del trabajo de maridísimo – y desde allí caminamos hasta el Trastevere (un buen trecho) para perdernos por las calles más particulares de Roma. Comimos en un restaurante ya conocido (Buff!), después de constatar que en este tiempo de ausencia han cerrado el que en un principio buscábamos. No hemos hecho una escapada gastronómica y casi nos hemos abstenido de la pasta en estos días, por eso no os deleito con detalles sabrosones. Después, alquilamos un car2go para volver a Cipro, donde tomamos helado y café con esta familia que hace unos años vivió la misma experiencia que nosotros pero en sentido inverso. Y caminamos y volvimos a caminar hasta Giulio Cesare, hasta la Piazza del Rinascimento, hasta que la aplicación del móvil marcó los 25.000 pasos 😉

Sobre las cinco nos despedimos y mientras maridísimo corría a recoger a los bimbi en un Circolo cercano a Ponte Milvio, yo me reunía en la Galeria de arte moderno, frente a Villa Borghese, con mi amiga belga que me puso al tanto de sus nuevas locuras, mientras nos tomábamos un aperitivo con prosecco…¡claro!. Sobre las siete, me acercó a Borgo Pio, donde en la terraza de una casa con las vistas más impresionantes que yo conozco (a un lado el Castello di Sant’Angelo, al otro el Vaticano) cenamos (esta vez sí, pasta) con las dos familias – una veneciano genovesa y la otra, la italoamericana – con las que recibimos en Madrid este año 2018. El ojazos se quedó a dormir con ellos y la rubia ni siquiera vino a la cena, pues repitió con la familia francoitaliana…¡Vaya trajín!. Nosotros, tuvimos ya que devolver el coche que nos habían prestado y cogimos otro car2go (un modo muy cómodo de moverse por Roma, si gustas de las emociones fuertes, y más ahora que también los hay de 4 plazas) para volver ya pasada la medianoche a Monte Mario.  ¡Otra jornada plena!

Autor: elenabalo

Medio berciana, medio castellonera. Criada como barberense y crecida como villaodonesa. Y ahora mismo ejerciendo de romana. Soñadora vehemente, vividora pragmática. Unos ratos ingenua y otros escéptica. Hija imperfecta, madre impaciente, compañera indómita, amiga irregular. Culé. Viajera y enamorada de Roma.

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