Recepción del embajador 4 y último

Mi última misa en Roma (aunque, quién sabe, como dice un amigo) y mi última fiesta nacional en la embajada bilateral, intentando disfrutarlo al máximo, luchando por sacar mis tacones de los sampietrini, contemplando la luna sobre Roma, creando lazos reales o imaginarios, algo que llevarme, esos momentos y sensaciones que algún día serán recuerdos que me sacarán una sonrisa y, ya de paso, tomándome unas cuantas copas de cava con un poquito de jamón (para rebajar). Os dejo como siempre la inolvidable vista de Roma desde la residencia del embajador en el Gianicolo y una imagen de la iglesia de Santiago y Montserrato, la iglesa española de Roma. ¡¡Algún día echaré tanto de menos todas estas cosas!!.

 

 

 

Recepción Embajada bilateral: Año 3

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Hoy las previsiones meteorológicas anunciaban lluvia y además hemos estado todo el día en alerta por tormenta eléctrica en Roma, sin embargo afortunadamente ni ha llovido, ni han caído truenos y relámpagos sobre nuestras cabezas. Pero ya era tarde, la amenaza estaba ahí y la recepción en la residencia del Embajador en el Gianicolo, se ha hecho en el interior. Una pena. Y eso que el interior es maravilloso, pero es que el exterior roza la perfección, es probablemente una de las vistas más bonitas de toda Roma.

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Recepción de la Santa Sede: Año 3

Hoy comienzo con una referencia etimológica: la palabra Embajada proviene en último lugar del galo “ambactus” y significa servidor.
Y esta mañana mientras estaba en la Embajada de la Santa Sede disfrutando de todos nuestros tesoros artísticos, me estaba preguntando por qué se hacen las recepciones. Quiero decir que, evidentemente, la respuesta normalizada la tengo clara: es para celebrar algo, por ejemplo el día nacional, sin embargo no estoy segura de si está entre las obligaciones del Embajador abrir su casa a cuatrocientas personas o se trata más bien de una costumbre no escrita. Para mí, si fuese embajadora, creo que ese día sería horrible; pero ¡ojo!, que tener un día “todo empantanado” a cambio del privilegio de vivir cuatro o cinco años en un palacio en el centro de una ciudad como Roma, bien vale el “pestiño” de saludar y despedirse de 400 o de los que hagan falta. En todo caso, como independientemente del motivo, las recepciones se van a seguir haciendo, me estaba preguntando yo si, sobre todo en casos como los de las embajadas de Roma (la de Piazza Spagna y la del Gianicolo), no debería haber (al menos) un día de puertas abiertas para que todo el mundo y no solo los pocos que tienen la suerte de ser invitados a la recepción puedan visitar nuestro capital artístico.

Misas españolas

¡¡Me queda una misa en Roma!!.

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Esta mañana he estado en la misa que el día del Pilar oficia el Cardenal Carlos Amigo en la Iglesia de Montserrat y Santiago, la iglesia de los españoles de Roma, en la via Montserrato, muy cerca de Campo di Fiori. Y no os cuento más del asunto porque básicamente ha sido lo mismo que ya os relaté los dos años anteriores. Después, muchos de los españoles, fuimos a un pequeño jardín, generalmente infrautilizado en la Embajada de la Santa Sede (la de Piazza Spagna) para comer un buffet que nosotros mismos habíamos preparado a base de tortilla de patatas, ensaladilla rusa, paella y demás delicias. Una buena jornada.

La Embajada Bilateral – Año 2

Aún deben estar acordándose el Embajador y su esposa de la hora en que decidieron poner huevos a Santa Clara y arriesgarse a servir el catering en la impresionante terraza de su residencia…allí no había forma de que nadie se moviera. De hecho nosotros nos hemos ido 45 minutos después de la hora prevista de finalización y aún quedaba casi un tercio de invitados disfrutando de la recepción, pero es que ¿quién en su sano juicio se iría del Gianicolo en esta noche fantástica, con una temperatura de 28 grados, comida, bebida, un par de conocidas con bastante sintonía para conversar y la vista maravillosa de toda Roma a tus pies?.
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Si es que la vida debería estar asfaltada sólo con estos azulejos brillantes, los de esos buenos momentos que, a veces por sorpresa y a veces de manera programada, te hacen terminar el día con una sonrisa.

La Embajada de la Santa Sede – Año 2

Cual Mammy ajustando los cordones del vestido de Escarlata O´Hara, logré hoy meterme en mi vestido de fiesta. Parece que ha encogido algo durante este año en el armario 😀
Y, por fin, ya aderezada, me he ido a la recepción en la Embajada de la Santa Sede. Poco nuevo que contar, tal vez insistir en mi falta de destreza social en general y, en las altas esferas diplomáticas en particular. Y es que hay que asumirlo: tengo una absoluta incapacidad para la conversación intrascendente (lo cual no quiere decir que tenga gran facilidad para la otra, la que sí que tiene trascendencia) y una gran torpeza, probablemente motivada por mi falta de seguridad en estos terrenos. Y es que algún día os contaré mis experiencias a lo Lina Morgan en este mundillo, como agitar la mano de mi interlocutor justo cuando éste se inclina para besármela, regalar pisotones a doquier mientras me acerco a saludar, dar besos italianos a los españoles y besos españoles a los italianos*, cambiarle de nombre, cargo o tratamiento a algunas personas…¡¡¡si es que no se me puede sacar del pueblo que se me altera la neurona!!! 
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 * en los besos españoles se pone primero la mejilla derecha y luego la izquierda, en los besos italianos es exactamente al revés.

El Pilar

El día nacional de España, se celebra cada año en Roma con una misa en la Iglesia de Santiago y Montserrat, muy cerca de Campo di Fiori, entre la Vía de Montserrato y la Vía Giulia. Este año, como el pasado, la misa la ha oficiado en español el Cardenal Amigo Vallejo. Como ya el año pasado por estas fechas os conté que la misa es cantada, que dura hora y veinte aproximadamente y que incluye ofrendas a la Virgen del Pilar, este año incidiré en lo que más me ha sorprendido en cuanto he entrado a la iglesia y ha sido, básicamente, la cantidad de peinetas y mantillas negras por parte de ellas, y de capas blancas con cruces rojas de tres brazos por parte de ellos. Y es que este año, ha participado en la misa, la Orden católica de los Caballeros de San Clemente y San Fernando.

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La Orden es sevillana, como de Sevilla es Arzobispo el Cardenal Amigo Vallejo, el mismo que refrendó sus estatutos hace diez años. Los Caballeros y las Damas de la Orden tienen entre sus principios, ayudar a preservar la fe, restaurar obras de arte arquitectónico como algunos conventos de clausura andaluces que estaban muy deteriorados y hacer obras de caridad.
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Después de la misa, gran parte de los trabajadores vinculados a las Embajadas españolas en Roma, nos fuimos a comer juntos, para lo que habíamos hecho tortillas, ensaladilla rusa, empanada y una enorme y deliciosa paella. El lugar elegido para disfrutar de la comida y la compañía y aprovechar así el soleado día, ha sido un pequeño jardín dentro de la misma Embajada, un lujo en el centro de Roma. ¡¡Una  jornada de domingo, donde todos hemos disfrutado mucho!! 

Hoy…el Papa

El Papa Francisco ante la imagen de la Virgen de la Inmaculada en la Piazza Spagna de Roma.
El Papa Francisco ante la imagen de la Virgen de la Inmaculada en la Piazza Spagna de Roma.
Dice mi amiga villaodonesa que las cosas “fervorosas” se contagian y puede que tenga algo de razón. Yo, ya he dicho muchas veces, que no soy católica, sin embargo, es cierto que tengo por este Papa una simpatía especial. Tal vez por ser hispanohablante, por ser sudamericano, por ser futbolero (como ejemplo de normalidad), por tener cara de buena persona o por los pequeños gestos que, en algunos momentos, valen más que cualquier grandilocuencia. Así hoy, cuando, desde el balcón de la Embajada de España he visto como el Papa Francisco llegaba caminando, entre la multitud, desde el fondo de la calle, hacia la columna donde reposa la imagen de la Virgen de la Inmaculada, he sentido cierta emoción.
Ahora un poquito de historia: La imagen de la Virgen está ahí desde que Pío IX la bendijera en 1857. El día de la bendición de la imagen, fue el día en que por primera (y última) vez en la historia, un Papa entrase en una Embajada. Y así, por haber sido visitada por un Papa, goza la Embajada del privilegio de un Dosel que preside su salón de ingreso. Desde entonces se instauró la tradición de que los Papas vayan a rezar y a hacer una ofrenda floral a la Virgen de la Inmaculada el día 8 de diciembre. Pero cada Papa tiene su propia personalidad y así se transmite en su forma de llevar a cabo la ceremonia.
En este caso, como no podía ser de otra manera, ha sido sencilla. El Papa Francesco ha llegado caminando por las calles anexas a la Piazza Spagna, saludando a los jóvenes y a los niños, a los comerciantes y a los turistas que se agolpaban por allí. Al llegar frente a la Embajada, ha saludado a las autoridades, al alcalde de Roma, a un cardenal (supongo que español) y al Embajador de España para la Santa Sede. En ese momento, el Papa a unos 30 metros de nosotros, ha mirado hacia nuestro balcón. Una coral de niños cantaba y, entre canción y canción, la gente ahogaba los silencios coreando “Francesco, Francesco”. Y en ese escenario ha tomado posiciones frente a la Virgen y ha comenzado a hablar en italiano (supongo, porque no he entendido nada más que el Ave María), pidiéndole a la Virgen “que el grito de los pobres no nos deje nunca indiferentes (…) salvanos a nosotros, a nuestra ciudad y al mundo entero”. A veces, mientras rezaba, alguna voz le interrumpía “Viva el Papa, viva”. Nada más. Puedo añadir como anécdota que estaba tan resfriado como yo (que ando muda) y ha tenido que sacar dos o tres veces el pañuelo de su abrigo blanco. Luego, ha dado la bendición, se ha despedido de las autoridades, pero él ha seguido, durante casi una hora saludando a los enfermos y al resto del público, hasta que se ha vuelto a sentar en el asiento del copiloto de su Ford Focus azul y se ha perdido por las calles de Roma. 
Fuente: Rai News.
Fuente: Rai News.
Fin de mi historieta romana de hoy. Para el que sea católico o tenga mucho interés, un par de enlaces (pero no se nos ve a nosotros…aunque en esta última foto que he colgado, haciendo un poco de zoom, igual nos podéis intuir):
http://www.youtube.com/watch?v=FauOXDsGeAA 
http://www.elmundo.es/internacional/2013/12/08/52a4a2e861fd3dc20a8b458d.html

Sábado 12 de octubre…tercer acto.

Como ayer no pude escribir, hoy…doble sesión (matinal y vespertina).
Sábado 12 de octubre, día de la Virgen del Pilar. Comenzó el día a las 11 de la mañana en la Iglesia de Santa María de Montserrat de los Españoles, Iglesia Nacional de Santiago y Montserrat, una Iglesia del S.XVI donde están enterrados algunos miembros de la Familia Borgia. Allí asistimos con el resto de gente de la Embajada, incluido el Embajador de la Santa Sede, a una misa que daba el Cardenal Carlos Amigo para todos los españoles de Roma. La misa fue cantada y con partes en latín, y duró algo más de hora y media. Yo no profeso la religión católica (ni ninguna otra) y asisto en pocas ocasiones a este tipo de actos, pero cuando asisto, la verdad es que presto toda mi atención, especialmente a la Homilía. Y en este caso en concreto fue muy bonita, ya que Amigo habló sobre el amor y la importancia de no ahondar en nuestras diferencias, en tratar de sonreír para hacerle al otro la vida más fácil, en tener claras cuáles son las cosas esenciales y cuáles las superfluas. Me gustó mucho. Aunque reconozco que no deja de sorprenderme la vinculación tan fuerte que existe entre las instituciones españolas y la Iglesia Católica. Y a mí eso a veces, me hace sentir un poco extraterrestre. Aunque la misa, de verdad que fue preciosa y digna de ver. Para terminar hubo una ofrenda a la Virgen.
Misa oficiada por el Cardenal Carlos Amigo en la Iglesia de Santiago y Montserrat.
Misa oficiada por el Cardenal Carlos Amigo.
Por otro lado, como ya he comentado en alguna ocasión, hay un grupo de Facebook que se llama Españoles en Roma que ayuda a que la adaptación a la Ciudad Eterna sea más sencilla. En ese grupo, hay un cura, Juan, que de vez en cuando recomienda películas y que hace unos días comentó que iba a participar en esta misa. De hecho, allí estaba, junto al Cardenal Amigo y otros 20 sacerdotes (aproximadamente). A la salida, le vi y me acerqué a saludarle, diciéndole que le conocía de Facebook. De repente se acercaron también otras dos españolas a saludarle y fue así como me enteré de que este cura había estado en Gran Hermano…¡qué alegría no tener televisión! (insisto…¡cuánto daño ha hecho la televisión a nuestra cultura!). Por lo demás el hombre era simpático y con mucha labia…y me presentó a otros españoles en Roma del grupo de Facebook. Así que no tendré más remedio que salir de cañas aperitivo con ellos alguna vez por el Trastévere (:D)
Ofrenda a la Virgen.
Ofrenda a la Virgen.
Después, los trabajadores de la Embajada, junto con el Embajador de la Santa Sede, el Ministro Consejero y sus mujeres, nos fuimos a comer (pero cada uno pagó de su bolsillo, eh?). Yo, por protocolo, debía sentarme entre el Embajador y el Ministro Consejero, pero me negué diciendo…”¿pero yo que les puedo aportar a estos señores?”. Y en momentos como ése, es cuando me bloqueo y me viene a la cabeza mucha gente que estaría encantada de estar en esa situación y que además lo haría muy bien. Pero no es el caso. ¡¡¡Pero si yo era de las que en las cenas de fin de curso no quería sentarse al lado del profesor!!!.Total que al final todos los hombres (8) se sentaron en una mesa, todas las mujeres (11) en otra y los niños en otra (8). Mentiría si dijese que no me lo pasé bien, porque sí que me lo pasé bien y tuve la suerte de sentarme junto a gente encantadora, pero reconozco que a mí estas cosas me dejan tocada…En todo caso, todo el mundo disfrutó y la sobremesa se alargó varias horas.
Aunque nuestra jornada no acabó ahí, porque por la noche aún tuvimos cena informal con otra gente de la Consejería. Conclusión: Un día verdaderamente agotador. Necesito un curso de habilidades sociales y protocolo. Y…¡¡el fin de semana aún no ha acabado!!.

La recepción del Embajador…de la Santa Sede.

Cuando comencé este blog lo hice con la intención de contestar de una sola vez las preguntas que más me hacíais. También de revelaros algunos lugares especiales o menos conocidos, que fuese descubriendo en Italia en general y en Roma en particular. Y sobre todo lo hice con el deseo de tener una especie de diario para el futuro, para poder leerlo con mi familia dentro de unos años. Lo que me propuse desde el principio fue que, aunque se trate de mi vida y de cómo la vivo, intentaría adoptar un tono neutro, sin entrar en demasiados juicios de valor, ni siquiera para cuestionar(me) o justificar(me). 
Dicho lo cual, hoy volví a la recepción del Embajador, en este caso del Embajador español en la Santa Sede. Y antes de empezar mi relato, adjunto una foto de algo con lo que me topé el otro día y no pudo por menos que llamar mi atención. Igual es normal, pero…por todo lo que he explicado en el primer párrafo, aquí lo dejo.
Embajada de Italia para la Santa Sede.
Embajada de Italia para la Santa Sede.
Y ahora, a lo mío…
La Embajada de España para la Santa Sede es la misión diplomática permanente más antigua del mundo, pues fue creada por los Reyes Católicos a finales del S.XV. Actualmente, y desde el S.XVII, se encuentra en la Piazza de Spagna, más concretamente en el Palacio de España o Palacio Monaldeschi. En este lugar coinciden la Embajada y la residencia del Embajador (cosa que no ocurre en la bilateral). Es por tanto, un edificio de gran importancia arquitectónica, artística y, sobre todo, histórica, pues muchos momentos relevantes de la historia de España están relacionados con este lugar. En su interior hay objetos de gran valor, empezando por una escalinata hecha en mármol por Borromini, siguiendo por varios tapices de Rubens y terminando por dos bustos de Bernini, el alma atormentada y el alma cándida.
El alma atormentada.
El alma atormentada.
El alma cándida.
El alma cándida.
Hace un rato, he visto en un programa antiguo de Callejeros, como Paco Vázquez, el antiguo Embajador, mostraba el edificio y comentaba el poco presupuesto que había para su mantenimiento. (Os dejo el enlace por si os interesa verlo http://www.youtube.com/watch?v=fwb62_1nJ6Y). Como curiosidad os contaré que he leído que la última restauración de la fachada, hecha hace unos seis años, la pagó Amancio Ortega. No sé si es verdad, pero no me extrañaría, pues creo que es bastante religioso y éste es un lugar también relevante para los católicos, porque justo enfrente de la Embajada, hay una imagen de la Virgen de la Inmaculada, en la que cada 8 de diciembre el Papa del momento hace una ofrenda. Y claro, supongo que un edificio ruinoso, que encima lleva el nombre de España, condicionaría una relación de ideas que no favorecería mucho nuestra imagen. Pero en fin, como conclusión debo decir que caminar por el interior de la Embajada, es como hacerlo por el Palacio Real o por el de la Granja…¡¡es espectacular!!
Salón de la Embajada.
Salón de la Embajada.
Salón del trono en la Embajada.
Salón del trono en la Embajada.
Sala de la Embajada con tapiz de Rubens al fondo.
Sala de la Embajada con tapiz de Rubens al fondo.
Pero después del rollo éste que os he soltado, para hacerme la interesante y la culta (culturetilla de pacotilla, bien lo sabéis los que me conocéis hace tiempo) vamos a lo que nos interesa…
Primero subrayar el problema para vestirme, pues una de las primeras recomendaciones que me hicieron al “tomar posesión” como “señora de”, fue que para las recepciones de la Santa Sede, ni tirantes, ni falda por encima de la rodilla. Y tanto me han agobiado con el asunto que, pese a que creo que no soy muy descocada, me he dado cuenta de que no tengo vestidos que me cubran suficientemente y a la vez por arriba y por abajo, así que al final he decidido ir en traje pantalón. Aunque al final, pasa como siempre, que hay un código, pero mucha gente se lo salta, y tú como una tonta dándole vueltas a la cabeza.
En cuanto al ambiente, pues el público era mucho más homogéneo que el de ayer. La media de edad mayor, mucho mayor. Más de la mitad de los invitados eran clérigos, como no podía ser de otra manera. Por otro lado, además de la del vestido de pantera de ayer – que hoy iba de jardín japonés y estaba mucho más modosita – destacaban una Principesa, más concretamente la hija de Marconi (el inventor de la radio) y un Pope ortodoxo. También algún representante de Embajadas asiáticas. Por lo demás el catering más comedido. De hecho sólo he bebido un zumo de naranja y he comido un canapé y un pincho de tortilla. El discurso del Embajador me ha gustado bastante (el de ayer, si lo dio, me lo perdí entre copa de cava y copa de cava). Ha contado resumidamente la historia de la Embajada que os he contado yo antes, ha hablado de  la cantidad de españoles que se espera que vengan a la próxima canonización de Juan Pablo II y de Juan XXIII, ha ahondado un poco en la crisis y ha terminado con las palabras del Papa Francisco en la Encíclica Lumen Fidei: “no nos dejemos robar la esperanza”. Y creo que es una buena frase para terminar por hoy.
Y mañana…más.