La Toscana: Castiglion Fiorentino

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Nos vendieron un sueño y todos, en cuanto tenemos ocasión, lo compramos. No es, ni mucho menos, mi provincia italiana favorita, pero ¿cómo resistirse a un fin de semana largo en una casa rural perdida por la Toscana? Y aquí estamos en la Crosticcia, en Castiglion, a un paso de Arezzo, en esa zona fronteriza entre la Toscana y Umbria.

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El lugar es precioso, verde, lleno de olivos y casas de piedra. Además ha coincidido que este fin de semana (es puente en Italia, puesto que el día 2 es el día de la República) es la feria medieval en Castiglion y allí nos hemos dirigido a jugar, comer, bailar y ver espectáculos de juglares entre torres medievales y espacios verdes.
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Lo hemos pasado muy bien. Seguiré narrando y mis narraciones os llegarán en cuanto tenga ocasión…o wifi.
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Toscana 5: Florencia y Montepulciano

De nuevo el día nos ha sonreído y nos ha mostrado su mejor cara. Maravilloso despedirse de esta manera de Florencia, visitando además la Iglesia della Santa Croce, para quedarte así con ganas de más y desear volver. La Iglesia de la Santa Cruz se caracteriza, además de por los frescos de Giotto, por tener multitud de sepulcros de personajes célebres italianos, como Miguel Ángel o Galileo. Y además, hay una estatua de la Libertad, que dicen que podría ser la «inspiradora» de esa otra que todos conocemos.
Estatua de la Libertad en la Iglesia de la Santa Cruz de Florencia.
Estatua de la Libertad en la Iglesia de la Santa Cruz de Florencia.
Después de comer, nos hemos adentrado en las tierras toscanas y hemos llegado hasta Montepulciano. El pueblo no es precioso, aunque tiene su encanto. Pero, aunque os parezca increíble no hemos encontrado ninguna torre a donde poder subir. ¡Una decepción!. :P. Lo más parecido ha sido esto…
Torre con reloj y campana en Montepulciano.
Eso sí, todas las calles está llenas de pequeños comercios donde tratan de vender los productos típicos de la Toscana. Como curiosidad cinematográfica, os diré que aquí fue donde se rodó la saga de «Crepúsculo» (para mí ya hay suficientes vampiros en la vida real como para meterme en un cine a ver más, así que no he visto ninguna de esas películas, pero igual alguno de vosotros, sabéis a qué paisajes me refiero) y también algunas secuencias de «Bajo el sol de la Toscana».
Montepulciano.
Montepulciano.
El pueblo, como veréis, está…repetid conmigo…»en-lo-al-to-de-una-co-li-na». Muy bien, chicos. Sí, el pueblo está en una pequeña montaña, lo que hace que cueste un poco subir (el tráfico está limitado), pero que las vistas de los paisajes verdes y ocres típicos de la región sean espectaculares, especialmente los de los viñedos, puesto que ésta es una reconocida zona de vinos, o eso me han dicho…que yo no bebo. Bueno, me lo han dicho y también lo he podido comprobar en la sección de vinos del supermercado, una vez en Roma…y es que sí, por esta vez, ya se nos ha acabado lo bueno.
Pero para la próxima visita a la Toscana, nos queda pendiente una estancia en una casita rural en mitad de un viñedo, para pasear y montar en bici.

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Toscana 4: Florencia 2

Me sigue sin funcionar el pincho…no sé lo que le pasa…la cabeza ya la doy por perdida.
Por lo demás hoy ha amanecido un día despejado, soleado y con unos 30 grados. Espléndido. Y hemos aprovechado para seguir subiendo a los cielos y bajando a los infiernos, que es lo nuestro. Así, más de 800 escalones (de subida y otros tantos de bajada) después puedo aconsejar la Cúpula de Bruneleschi – que te permite ver primero sus pinturas más de cerca, y después las vistas de toda la ciudad – y la Torre de la catedral de Florencia. Sí, me gustan las alturas, y esa sensación de dominio del paisaje que se tiene desde allí. Y más en casos como éste, en que no dejas de preguntarte, cómo serían capaces de hacer cosas semejantes hace siete u ocho siglos.
Vista de la Torre desde la cúpula.
Vista de la Torre desde la cúpula.
Vista de la cúpula desde la Torre.
Vista de la cúpula desde la Torre.
Eso sí, más fácil sería responder a esa pregunta, que a cuál es la línea más corta entre dos puntos…indudablemente contestaría mal…¡¡vaya caminata hemos dado para llegar a la Iglesia de San Miniato al Monte, cerca del parque de Miguel Ángel!!. Aunque a decir verdad, he de reconocer que ha valido la pena., el camino era muy agradable, por una zona muy arbolada y a la llegada, nos esperaban..¡¡¡probablemente las vistas más espectaculares de Florencia!!!.
Vistas de Florencia desde la Plaza de Miguel Angel.
Vistas de Florencia desde la Plaza de Miguel Angel.
Por lo demás, hemos visitado alguna Iglesia muy bonita (como la misma de San Miniato, de la que os hablaba antes, la de la Virgen del Carmen o la de Santa María  Novella), nos hemos perdido (voluntaria e involuntariamente) por las estrechas calles del centro, yendo a parar a Plazas preciosas y, por supuesto, hemos tocado el morrillo al «porcellino», en la Plaza del Mercado, junto a la Plaza de la República…¡¡para no perder la ocasión, de volver a Florencia!!.
Il porcellino.
Il porcellino.

Toscana 3: Florencia 1

No puedo escribir mucho, que no me funciona bien el pincho…ni la cabeza. Yo creo que he llegado a mi límite de resistencia a la pasta y a los helados. ¡¡Creía que yo no tenía de eso, pero desde que sueño con espinacas y judías verdes, empiezo a creer en su existencia!!
Esta mañana lluvia intensa en Pisa. Nunca había pensado que en Italia lloviese tanto. La temperatura es buena, porque ronda los veinte grados, pero entre la lluvia y la humedad del río (en este caso del Arno), hay ratos en los que te entra un poco de complejo de pez…
Luego el día, como casi siempre, se ha ido “abriendo” y hemos disfrutado de una tarde soleada caminando junto al mismo río, pero a casi 100 kilómetros de distancia, en Florencia.
Ponte Vecchio
Ponte Vecchio
Me enamoré de Florencia cuando la visité hace 25 años y siempre he querido volver, pero no ha sido hasta hoy. Tenía miedo de que, con tanta ansiedad que tenía de volverla a ver, me decepcionara un poco, pero no ha sido así.
Candados. Ojo al letrero de aviso. Pura Italia.
Candados sobre el Arno. Ojo al letrero de aviso. Pura Italia.
Aunque, lo que sí que es verdad, es que hoy, cuando nos hemos vuelto a encontrar, me he dado cuenta de que apenas la recordaba. Y en este proceso de reconocimiento, nos hemos dedicado a pasear por la plaza del Duomo, (con su catedral, su torre, su baptisterio), por la de la República, (con sus comercios, su jabalí dorado que hay que frotar para volver a Florencia, sus pasadizos secretos), por la de la Signoria, (con su edificio de Medicis, con su falso David de Miguel Ángel, sus esculturas y todo su encanto), por sus calles, (las anchas y las estrechas), hasta llegar al río, para atravesar el puente Vecchio y… ¡¡es bonita Florencia, eh?!!
Piazza della Signoria
Piazza della Signoria

Toscana 2- Lucca y Pisa

Seguimos nuestro periplo por la Toscana, hoy con un día algo nublado e incluso, por momentos, lluvioso, aunque cálido y agradable en general. El paisaje es muy verde y me transmite energía positiva (una que es medio silvestre). Además, hoy visitamos Lucca, una gran desconocida. Por lo menos para mí lo era. Sólo investigando sobre la Toscana, leí sobre esta pequeña ciudad medieval, que también se caracteriza por sus torres. Sólo un consejo, especialmente dedicado a aquellos que tengan a su cargo a un kamikaze aspirante a Supermán de aproximadamente un metro de altura…¡¡¡hay torres a las que conviene no subir!!!!. Porque después de la experiencia no apta para cardiacos de ayer en la torre de la Catedral de Siena (no tiene vallas), hoy subimos a la Torre Guinigi de Lucca, que tiene un pequeño jardín de encinas seculares en su parte superior, y unas vistas preciosas del pueblo, pero que, aunque tiene vallas, con tanta rama, tampoco es que resulte una experiencia tranquila si uno viaja con el koala de turno.
Por lo demás, como decía, Lucca es una ciudad fantástica. Tiene unas murallas medievales que encierran todo el conjunto histórico y que, además de permitir dar un paseo de lo más agradable a lo largo de unos cuatro kilómetros, están muy bien conservadas. También hay varias Iglesias románicas y góticas increíbles, como la Catedral de San Martín, la Iglesia de San Miguel o la Basílica de San Frediano. Sin olvidar una plaza circular que llama la atención.
Y para no cansaros más con mis apreciaciones de «listita-turistita», sólo comentar que igual que la gasolina es bastante cara (entre 1.60 y 1.90 el diesel), las autopistas me parece que no están nada mal y son bastante asequibles (además se puede circular a 130).
Para terminar la jornada, a primera hora de la tarde hemos llegado a Pisa y hemos visitado lo «clásico», aunque debo señalar que el pueblo tiene más cosas que ver y, sobre todo, varias calles con mucha animación y comercio. Volviendo al tema de las torres, resulta que a la famosa Torre inclinada de Pisa no dejan subir a los menores de ocho años (no sé si añadir «afortunadamente»), así que hemos hecho promesa familiar para volver dentro de cuatro años.
Finito per oggi. Domani piu.

PISA

Toscana 1 – Siena y San Gimignano

El colofón a un día fantástico no ha sido precisamente brillante, y en este preciso instante estoy bastante rebotada con el sistema y pensando en cómo conseguir la instancia para darme de baja en todo este sinsentido que hemos creado, así que me resulta un poco difícil volver a retomar las sensaciones que te deja la Toscana en los cinco sentidos, pero lo voy a intentar…respiración profunda, apnea, mente en blanco y…¡¡a por ello!!.
Esta mañana nos levantamos en Siena, pero en la otra Siena, la moderna, la que no difiere demasiado de cualquier ciudad mediana de cualquier país europeo. Porque como pasa en tantas otras ciudades monumentales, hay dos Sienas en una. La que indudablemente hay que visitar, es la gótica, la que te trasporta a otra época, entre los SXIII y  SXIV, cuando vivió sus mayores momentos de esplendor. La que de entrada te impresiona con su torre y con la fachada de su catedral. 
Exterior de la Catedral de Siena.
Exterior de la Catedral de Siena.
Que además, tiene un interior que apabulla: Las columnas en dos colores (el negro y el blanco – los que representan la ciudad), el altar mayor, el púlpito – que a mí me ha parecido una joya -, los suelos – que normalmente están tapados, pero que durante un par de meses al año son exhibidos y  que narran tanto la vida de importantes personajes bíblicos, como las virtudes cardinales o símbolos de la ciudad -, además de la librería o el baptisterio. Yo no sabía a dónde mirar. Aunque también es cierto que hay momentos en que te sientes un poco «maltratado», porque los vigilantes te chillan, te riñen, te espolean para que vayas más rápido o más lento, según sean las necesidades, pero a ti te da igual, porque para entonces, tú ya estás viviendo otra vida en otra época.
Librería Piccolomini
Librería Piccolomini
Además en Siena está la Piazza il Campo, una plaza enorme – en la que destacan la Fonte Gaia y el Palacio Público (Ayuntamiento) – donde hemos pasado un buen rato comiendo productos típicos, gritando «Auguri» y aplaudiendo a unos recién casados, jugando y viendo el desfile de blasones locales (lo que comprenderemos mejor cuando vengamos al «Palio» en julio).
Vista de Siena. A la izquierda la Piazza il campo, con la torre del Palacio Público.
Vista de Siena. A la izquierda la Piazza il campo, con la torre del Palacio Público.
Pero, de fondo a toda esa belleza creada por los hombres, está el paisaje verde y ocre de la Toscana, que se extiende interminable, llevándote a través de sus arboledas y de sus vides hasta otros pueblos maravillosos, como San Gimignano que me ha ganado desde el primer momento. La llaman la ciudad de las bellas torres o el Manhattan del Medievo, porque es una localidad en la que llegaron a levantarse 72 torres, de las que aún quedan en pie y en perfecto estado de conservación, nada menos que 15.  
Torres en San Gimignano.
Torres en San Gimignano.
Pero como os decía, a mí me ha gustado desde el principio porque, pese a la gran cantidad de turistas, conserva algo de ese ambiente auténticamente medieval, con las calles llenas de músicos, pintores y artistas en general, lo que te permite perderte aún más. Además, cuando ya nos íbamos – empezaba a atardecer y ya se necesitaba alguna prenda de abrigo – ese olor característico de la madera quemada en chimenea ha empezado a extenderse por las calles a modo de despedida.
Calle principal de San Gimignano.
Calle principal de San Gimignano.