San Saba y cementerios

Han venido los genitori y estamos de paseito por aquí y paseito por allá. Esta mañana les llevé a ver el barrio de San Saba, también conocido como il piccolo Aventino, y después nos acercamos hasta el cementerio acatólico. De vez en cuando voy a rendirle honores a los artistas que allí están enterrados. Mucho arte necesitamos en este mundo. Arte y, sobre todo, sentido común. En fin…que entre todas las figuras escultóricas que hay en el cementerio, les llamó mucho la atención una que representa a una joven yaciente, con las manos en el pecho, entre las que alguien puso algunas flores. Es la tumba que su prometido, de profesión escultor, hizo para Elsberth M. Wegener Passarge, una joven alemana que murió con 18 años y que como dice su epitafio, pasó de un dulce sueño de amor a la vida de los ángeles. Después de comer, ya por la tarde, estuvimos con los bambini y algunos amigos suyos en Villa Ballestra tomando un zumo con vistas al Vaticano.

Totti se retira

Te tiene que gustar mucho el fútbol o tienes que haber vivido aquí para saber lo que significa Totti. Ayer todo el centro de Roma estaba teñido de púrpura y dorado en honor a este tipo corriente que en la ciudad eterna es mucho más que un ídolo. Y es que…si Totti se retira del fútbol, yo no tengo más remedio que irme de Roma 😉 Pero antes hago mías algunas de las palabras que ayer dedicó a su afición: “Apagar las luces no es fácil, y ahora tengo miedo, por eso necesito vuestra ayuda“.

 

Basílica de Santa Cruz de Jerusalén

La Basílica di Santa Croce in Gerusalemme está a poco menos de un kilómetro de San Juan de Letrán y su fachada, como aquella otra, llama mucho la atención del paseante por sus formas ondulantes de estilo tardo barroco. Pero la historia de la iglesia empieza mucho antes, en el S.IV cuando en este barrio, ya entonces residencial, se encontraba un bello palacio, el Palazzo Sessorium, donde Santa Elena, madre de Constantino, guardó algunas reliquias de la pasión de Cristo encontradas en el Monte del Calvario y así el palazzo se convirtió en iglesia y pasó a llamarse Basílica Eleniana o Sessoriana. Muy posteriormente, esta iglesia sufrió varias remodelaciones, la del S.XI alteró completamente su estilo, adaptándose al estilo románico, estableciendo una planta, en tres naves, que aún se conserva a día de hoy. La fachada en cambio es del S.XVIII. Cuando entras te llama la atención el suelo de estilo cosmatesco (precioso…me voy a poner uno así en el salón de mi casa) y la forma ovalada del altar. Después te vas moviendo por las diferentes capillas. Está la capilla de las reliquias, con vitrinas llenas de relicarios donde se supone están trozos de la cruz de Jesús, de la cruz de uno de los ladrones, un par de espinas de la corona y el dedo de Tomás. Después hay otra pequeña capilla anexa dedicada a Antonietta Meo, una niña vecina de la iglesia y muy querida por todos, que murió a los seis años y que le escribió una serie de estremecedoras cartas a Dios. Otra de las capillas es la de Santa Elena, que tiene un mosaico (siempre los mosaicos, buscándome) que representa a Cristo, a los evangelistas y cuatro historias de la Cruz. Una cosa que destaca del mosaico es que por primera vez aparecen animales provenientes de América. En esta misma capilla hay una estatua de la Santa y se dice que bajo el suelo se conserva la tierra de Jerusalén que trajo Santa Elena y que le da nombre a la Basílica.

Mario Monicelli

Mario Monicelli es otro de esos personajes que hizo Roma, por eso es recordado en muchos rincones de la ciudad, sobre todo en el que fue su barrio, Monti, pues durante años (y hasta el final) vivió en un pequeño apartamento “de estudiante” en la Via dei Serpenti 29. Mario vivió 95 años, muchos de ellos dedicados al cine. Mejor dicho al CINE. Pues fue uno de los creadores – como director y como guionista – de la comedia italiana, esas películas que miraban desde el humor, con sarcasmo e ironía, una realidad dura. Trabajó con Totò, con Alberto Sordi, con Vittorio Gassman, Anna Magnani, Marcelo Mastroianni, Sofia Loren, es decir, con todos. Y  entre las casi setenta películas que dirigió está “Rufufú”. Fue un idealista que pensaba que Italia era “una península a la deriva” (no la única, y esto lo añado yo) y por eso hasta el final se estuvo manifestando contra lo que consideraba injusto. Por lo que he leído, fue una persona muy peculiar y por eso no extraña que su final también lo fuera. Así con 95 años, en noviembre de 2010, después de que le diagnosticaran un cancer terminal, se tiró por la ventana. No se puede decir más. Una muerte en consonancia con su vida.

 

 

 

Paloma Gómez Borrero

Digo yo, que en un blog como éste no puede faltar un recuerdo para Paloma Gómez Borrero a la que toda una generación de españoles (o más de una) no puede por menos que relacionar con Roma, la ciudad de la que tanto sabía y sobre la que tanto escribió. Y es que, aunque yo sólo he leído un libro suyo, uno sobre fantasmas romanos que me prestó un amigo, sé que también tenía alguna guía sobre lugares secretos de la ciudad, libro por cierto que intentaré conseguir, leer y compartir. Y hablando de escribir (y de leer), el sábado leí en la red social de una amiga una frase muy bonita que, refiriéndose a la Gómez Borrero, decía algo así como que le parecía imposible que una persona tan alejada ideológicamente de ella le pudiese gustar tanto. Yo lo suscribo, aunque en mi caso no me sorprende, pues mucha de la gente a la que quiero (o he querido en mi vida) está(ba) directamente en mis antípodas ideológicas, pero es que – por mucho que nos empeñemos – la mayoría de las veces lo de derechas, izquierdas, creyente, ateo, conservador, liberal…¡¡se queda tan corto para definirnos!!. Al final sólo son ideas, y lo que te une a una persona son los sentimientos. O no. Pero a ratos me gusta pensarlo. Os dejo más fotos de mi amiga villaodonesa que yo he perdido todo mi “legajo” romano 😦
 

La casa de Keats y Shelley

En el instituto tuve la mala idea de estudiar ciencias puras; y la guerra sin cuartel con la física solo terminó en mi segundo año de universidad, cuando tuve que admitir mi derrota. Entonces cambié totalmente de tercio y empecé a estudiar comunicación y llegué, aunque con años de retraso, a la historia, al arte y a la literatura. Gracias a una de esas profesoras que aman verdaderamente lo que hacen vi la película “Remando al viento” (Gonzalo Suárez 1987) y me encontré por primera vez con los románticos ingleses, como Byron, Peter y Marie Shelley o John Keats. Los románticos tenían en común su rebeldía contra una sociedad tan rígida como la inglesa y defendían ante todo la libertad. Por ejemplo Shelley (y estamos hablando del principios del S.XIX) defendía el ateismo, el amor libre, los derechos de las mujeres y el vegetarianismo, entre otras cosas. Así no es extraño que terminase auto-exiliándose en Italia, un país que para los románticos representaba un ideal exótico. De hecho todos los que he mencionado antes, pasaron antes o después por Roma y de todos ellos se guardan manuscritos y pequeños objetos personales en el Museo que he visitado hoy cerca de Piazza Spagna, sobre todo de Keats que vivió aquí durante más o menos un año y donde murió en 1821 a los 25 años. La casa se conserva abierta al público desde 1909 (aunque durante la Segunda Guerra Mundial estuvo cerrada) y actualmente su fachada está en obras. Por dentro es muy pequeñita, apenas un salón y tres o cuatro habitaciones llenas de libros y, como ya os he dicho, cartas, documentos, imágenes e, incluso, mechones de pelo del joven Keats. La entrada cuesta cinco euros, la visita no dura mucho, la guía en italiano e inglés es muy simpática y, bueno, se pasa el rato entre libros, que siempre es de agradecer. Pero es una visita sólo para iniciados, es decir para muy interesados por los románticos ingleses, porque tampoco aporta mucho más.

 

 

Palazzo Colonna

Ayer por la mañana nos acercamos hasta el Palazzo Colonna, que está muy cerca de la Piazza Venezia. Es un palacio de gestión privada, pertenece a una de las familias de más rancio abolengo de Italia desde el S.XIII, cuando llegaron a Roma procedentes de Colonna (una localidad cercana).
Los Colonna, de hecho, siguen viviendo en un ala del palacio, mientras que el otro ala está ocupada por la Galería Colonna, cuya entrada no es precisamente barata – es sin duda, sino la más cara, sí que una de las más caras que he pagado en estos años en Italia – pues cuesta 30 euros (¡casi nada, más o menos como un billete Madrid-Roma con Ryanair volando en martes!). Eso sí el lugar es espectacular. Situado en el centro de Roma, con varios patios centrales, arbolados, que dan unidad a un conjunto arquitectónico formado por varios edificios y luego con unos amplios jardines en una colina con vistas a toda la ciudad.
La parte más antigua del palacio es del S.XIV, aunque la mayor parte es del S.XV – cuando fue habitado por Oddone Colonna, el Papa de la familia (pues ya sabéis que toda familia respetable en Italia tiene que tener al menos un Papa) que se hizo llamar Martin V – y del S.XVI – cuando fue habitado por Marcantonio I Colonna, un capitán general del ejército que tuvo su gran momento en la Batalla de Lepanto, tal y como confirman muchos de los frescos en los techos del interior del Palacio y también algunos muebles que representan a los esclavos tomados presos tras la derrota.
Pero las fachadas son aún posteriores, pues datan de los S.XVII y S.XVIII. La mayoría de obras de arte que hay en la Galería las adquirieron el Papa Martin V, Filippo I, Girolamo I y Lorenzo Onofrio (todos de la familia). Del interior del palacio, pues ¿qué os puedo decir? está lleno de frescos (que como os he dicho representan la victoria de Lepanto), de cuadros fantásticos (como El comedor de habas, de Carracci), de telares (franceses y belgas), de muebles-joya (como una cómoda hecha en ébano y marfil que representa el Juicio Final de Miguel Ángel), de lámparas enormes de cristal de Bohemia y de Murano…Y es todo tan tan tan barroco, que hay un momento que te sale el dorado por los ojos y aún así no puedes dejar de mirar.
Después de visitar la Galería Colonna, aún puedes visitar los Apartamentos de la Princesa Isabel, que son más de lo mismo – lujo y arte – y los jardines, que como os he dicho destacan sobre todo por sus espectaculares vistas de la ciudad y donde la rubia se ha dado cuenta de que ella ya había estado allí celebrando el cumpleaños de una amiga suya del cole que ahora debemos suponer que es Colonna…¡¡mare mia, mare mía, qué nivel Maribel!!. En fin, que el palacio es espectacular, pero si andáis de paso por Roma, tenéis opciones mejores para gastaros 30 euros. Si por el contrario andáis sobrados, os informo de que podéis alquilar la Galería para eventos privados con catering. En tal caso, no olvidéis invitarme 🙂