Santa Maria Sopra Minerva

Ayer cerrada por derribo y hoy…tres cuartos de lo mismo. Aunque no os creais que estoy tirada a la bartola esperando que llegue el día final. Nooo. Intento conseguir presupuestos de mudanzas (que parece fácil, pero te piden hasta la talla de los zapatos que vas a empaquetar), que me cierren la fecha del viaje, organizar las actividades de los bambini allá en Madrid y aprovechar para tirar cosas antes del traslado. Así que mientras el agotamiento me mece lentamente en los brazos de Morfeo, os dejo con la iglesia de Santa María Sopra Minerva, la que está delante del elefante de Bernini, muy cerca del Panteón, y que visité ayer con los catalanes. La iglesia tiene un techo estrellado, la tumba de Fra Angelico, que hizo cuadros preciosos allá por el S.XV, tiene también una estatua menor de Miguel Ángel (un Cristo censurado) y algunas tumbas de Papas. Ya estamos solos. Dos semanas.

 

San Pietro in Montorio

La iglesia de San Pietro in Montorio está en el Gianicolo, la colina que en la Edad Media se conocía como Mons Aureus (monte dorado) debido al color ocre de su tierra, de ahí el actual nombre de Montorio. Se construyó en el S.XV por orden de la reina Isabel la Católica en honor al nacimiento de su hijo Juan, muy cerca de donde supuestamente fue crucificado San Pedro. De la iglesia destacan sobre todo dos capillas, la primera a la derecha donde hay una impactante “Flagelación” de Sebastiano del Piombo sobre dibujo original de Miguel Ángel. La otra capilla destacada es la segunda de la izquierda, donde hay obras de Bernini y sus discípulos.
Al lado de la iglesia, en lo que fue un monasterio franciscano, está la Academia de España que se fundó, a instancias de Emilio Castelar, en 1873, para fomentar el estudio de las bellas artes y donde aún hoy en día se forman grandes artistas españoles (e iberoamericanos) que viven temporalmente aquí pensionados por el estado. Hoy tuvimos suerte y la sede estaba abierta. Desde los jardines de la Academia se ven unas vistas alucinantes de la ciudad (no me dejaron bajar a los jardines, pero pude hacer la foto a través de la cristalera de la entrada) y de allí se pasa al claustro renacentista del antiguo monasterio, que conduce a su vez al Templete, que fue construido por Bramante en los primeros años del S.XVI. Allí puedes ver a muchos jóvenes (y no tan jóvenes) artistas dibujando y analizando la obra del de Urbino. Es un lugar que tiene algo especial. Siempre recomendable, en todo caso, el Gianicolo, con sus cuestas, con el homenaje a Garibaldi (en forma de tumba o de gran estatua ecuestre), con las vistas de casi toda Roma y con la fuente del Acqua Paola (donde dicen que cuando más aprieta el calor la gente incluso se baña – hoy la calefacción estaba a tope, pero nadie se atrevió a meter los pies dentro del agua clara de la fuente). Muy aconsejable.

Santa María in Via

Ésta de hoy es una iglesia que descubrí hace sólo un par de meses, pese a estar en una centralísima encrucijada de caminos, muy cerca del Centro Comercial Alberto Sordi, pero sin embargo, parece que pasas por delante de ella sin apenas mirarla. De esta iglesia ya se hablaba en el S.X, aunque la fachada actual data del S.XVI y también se la conoce con el nombre de Madonna del Pozzo, porque lo más peculiar de esta iglesia es la primera capilla a la derecha, ya que según reza un cartel informativo, donde hoy en día se encuentra esa capilla estaba en el S.XIII el establo del Palacio del Cardenal Capocci. Y en la noche del 26 al 27 de septiembre de 1256 las aguas del pozo que había debajo afloraron y lo inundaron todo, arrastrando una piedra sobre la que estaba dibujada la imagen de la Virgen. La piedra fue recogida por el cardenal y las aguas volvieron a su nivel. El Papa Alejandro IV verificó el milagro y colocó la imagen en el pozo de donde había emergido y desde entonces la Virgen concede su gracia a aquellos que beben devotamente el agua del pozo. Para beberla no hace falta más que acercarse al altar de la capilla y coger uno de los vasos de plástico que tienen allí y llenarlo con el agua del pozo que sale de un grifo junto a la roca. Es curioso. Otra de las cosas interesantes que tiene la iglesia es que al fondo, a la izquierda, tienen un Belén Napolitano, montado todo el año. Yo no conseguí encender la luz para ver todos los detalles de las figuras, pero igual vosotros sois más hábiles 😉

 

 

Basílica de Santa Cruz de Jerusalén

La Basílica di Santa Croce in Gerusalemme está a poco menos de un kilómetro de San Juan de Letrán y su fachada, como aquella otra, llama mucho la atención del paseante por sus formas ondulantes de estilo tardo barroco. Pero la historia de la iglesia empieza mucho antes, en el S.IV cuando en este barrio, ya entonces residencial, se encontraba un bello palacio, el Palazzo Sessorium, donde Santa Elena, madre de Constantino, guardó algunas reliquias de la pasión de Cristo encontradas en el Monte del Calvario y así el palazzo se convirtió en iglesia y pasó a llamarse Basílica Eleniana o Sessoriana. Muy posteriormente, esta iglesia sufrió varias remodelaciones, la del S.XI alteró completamente su estilo, adaptándose al estilo románico, estableciendo una planta, en tres naves, que aún se conserva a día de hoy. La fachada en cambio es del S.XVIII. Cuando entras te llama la atención el suelo de estilo cosmatesco (precioso…me voy a poner uno así en el salón de mi casa) y la forma ovalada del altar. Después te vas moviendo por las diferentes capillas. Está la capilla de las reliquias, con vitrinas llenas de relicarios donde se supone están trozos de la cruz de Jesús, de la cruz de uno de los ladrones, un par de espinas de la corona y el dedo de Tomás. Después hay otra pequeña capilla anexa dedicada a Antonietta Meo, una niña vecina de la iglesia y muy querida por todos, que murió a los seis años y que le escribió una serie de estremecedoras cartas a Dios. Otra de las capillas es la de Santa Elena, que tiene un mosaico (siempre los mosaicos, buscándome) que representa a Cristo, a los evangelistas y cuatro historias de la Cruz. Una cosa que destaca del mosaico es que por primera vez aparecen animales provenientes de América. En esta misma capilla hay una estatua de la Santa y se dice que bajo el suelo se conserva la tierra de Jerusalén que trajo Santa Elena y que le da nombre a la Basílica.

Santa Prassede

Ya veníais protestando porque hacía mucho que no traía iglesias a este blog, pero hoy os traigo una que he descubierto hace poco, pese a que es verdaderamente maravillosa: la Basílica de Santa Prassede o Práxedes en castellano. Y es que, según cuenta la historia, Prassede vivió entre el S.I y el S.II y era hija del senador romano Prudente, y hermana de Prudenziana, de Novato y de Timoteo, con los que formaba parte de un grupo cristiano que se dedicaba al cuidado y sepultura de los mártires romanos. Cuentan además que durante las persecuciones de Antonino Pio, Prudenziana fue martirizada y después también murió Novato de enfermedad, así que Prassede pidió permiso a Timoteo para utilizar los bienes de Novato para construir unas termas en su honor en las que escondía a los cristianos que huían de las persecuciones. Pero finalmente, tanta violencia acabó con el ánimo de la futura santa, que también murió y fue enterrada en las Catacumbas de Priscilla (de las que ya os he hablado alguna vez). Generalmente se representa a Santa Prassede en compañía de su hermana, junto a un pozo de donde recogen, con una esponja, la sangre de los mártires.
En cuanto a la iglesia, lo primero que tengo que decir es que por fuera no llama la atención, por eso, pese a estar muy cerca de Santa María la Mayor, paralela a la Via Merulana, si no la conoces, no te acercas a verla…¡y es una pena!. Se entra por una puerta anodina que te lleva a un interior fascinante. Se trata de una iglesia construida en el S.IX por San Pascual. Lo primero que llama la atención es el suelo cosmatesco (¡¡precioso!!), después los mosaicos (que te dejan con la boca abierta, sobre todo cuando te enteras que son originales de la época de construcción de la iglesia). Los mosaicos son increíbles, por sus colores, su disposición, su temática, su complejidad, su belleza…con Cristo rodeado de ángeles y santos. Además hay otra capilla que no podéis perderos, es la de San Zenón que fue construida por San Pascual como mausoleo para su madre Teodora. Está en una capilla lateral y su bóveda está revestida de mosaicos dorados y donde, por la cercanía, puedes apreciar mejor la colocación de cada pequeña piedra y ver como cuatro figuras angelicales rodean a Cristo. A mí es que los mosaicos me gustan mucho 😉 por eso me ha encantado esta iglesia escondida en el centro de Roma.

Basílica San Marco

Hoy hemos recibido a los invitados de esta semana, los bambini están muy contentos, y nosotros también, pero yo he ido como vaca sin cencerro, de atasco en atasco y sin frenos todo el día, así que no me queda más remedio que en esta entrada, precisamente la número MIL, tirar de archivo y compartir una iglesia que ya he mencionado en este blog varias veces – recientemente al hablar del Palazzo Venezia y hace ya meses a cuenta de la estatua parlante de Lucrezia que está en su puerta – pero de la que creo que nunca os he hablado con detenimiento…¡¡y es que señores, vamos para mil y subiendo!!. Se trata de la Basílica de San Marco, situada en Piazza Venezia y mandada construir en honor al evangelista en el S.IV por el Papa Marco y posteriormente reconstruida en el S.IX, S.XVII y S.XVIII, de estas dos últimas reformas guarda su aspecto barroco, aunque tiene mosaicos, frescos, suelo y techo de épocas anteriores. Para mí es una iglesia que impresiona mucho, primero porque la fachada es mucho más sencilla que el interior y no esperas encontrarte lo que descubres al abrir la puerta y después por las columnas de mármol que atrapan toda la atención. Es un lugar digno de visitar y que además queda muy a mano…

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La Semana Santa en Roma

Creo que en España esta semana los niños ya disfrutan de las vacaciones de Semana Santa, sin embargo aquí las vacaciones escolares son sólo desde el jueves santo hasta el martes posterior y el único día verdaderamente festivo para todo el mundo es el lunes de pascua o Pasquetta. Es extraño, porque uno se imagina que la semana santa romana tiene que estar llena de liturgia, y en parte es así, sin embargo todos estos eventos no se corresponden con los días de vacaciones. Hoy, domingo de Ramos se ha celebrado una misa en San Pedro, el jueves está la misa Crismal (previa compra de entradas), el viernes por la tarde la Pasión del Señor en San Pedro (con entradas) y por la noche el Via Crucis en el Coliseo con la presencia del Papa (que es gratis y tiene que ser increíble, si no fuera por la cantidad de gente que puede agolparse allí), el sábado la Vigilia Pascual en San Pedro (con entradas) y el Domingo de Pascua la misa y la bendición Urbi et orbi. Además, en varias iglesias se hacen conciertos o se celebra algún otro evento especial como el encendido de la máquina de las 40 horas en Santa María dell’Orto tal y como ya os conté en alguna entrada precedente. 
En todo caso y, aunque es siempre importante cuidar lo espiritual – cada uno a su modo – no hay que olvidarse de que el cuerpo también necesita alimento, por eso, mientras echamos de menos las torrijas, nos damos a los huevos de pascua (que aquí los hay de todo tipo, tamaño y color del envoltorio) y a la colomba, que se llama así porque es un bizcocho parecido, casi igual, al panettone navideño, pero con forma de paloma de la paz.