Santa Maria del Orto

Ya estabais echando de menos que os trajese alguna otra iglesia romana ¿verdad? Pues hoy os traigo una iglesia que está en la Via Anicia, en el Trastevere, que es de estilo barroco (muy dorada) y que tiene unos frescos en el techo muy llamativos. Me han llamado la atención también algunas de sus capillas, sobre todo una dedicada a un martir japonés. Ya ves tú. Esta iglesia además es conocida porque la noche de Jueves Santo, sobre el altar mayor, aparece la llamada máquina de las 40 horas, que parece ser que es el tiempo que pasó Jesús en la tumba, y que no es otra cosa que una estructura realizada en madera dorada en el S.XIX, sobre la que encienden más de doscientas velas. Dicen que es todo un espectáculo. ¡¡Habrá que verlo!!  

San Saba

¿Echabais ya de menos más iglesias romanas? Pues aquí va otra, que en esta ocasión está entre el barrio de Testaccio y el del Aventino y se llama San Saba. Esta iglesia fue un oratorio para monjes palestinos que huían de las invasiones árabes en el S.VII y sobre ese oratorio se construyó en el S.X una iglesia que es la que aún ahora vemos (aunque ha sido evidentemente reformada en varias ocasiones a lo largo de estos siglos). La puerta principal te lleva a un pequeño jardincillo que da paso a un pórtico en el que puede verse una pequeña colección de restos arqueólogicos (hay un par de sarcófagos bastante reseñables). En el interior hay tres naves con frescos del S.XIII que narran la vida de San Nicolás de Bari (un obispo que vivió en el S.IV y que dio origen al mito de Santa Claus, también conocido como Papá Noel 🙂 ). Bueno, que me pierdo. Que entre estos tres frescos que os digo, hay uno un poco inquietante en el que aparecen tres mujeres desnudas metidas en una cama junto a un hombre que parece esconder algo en su capa, sobre el muro de la habitación donde están, aparece San Nicolás dándoles un saco de monedas. La traducción de esta imagen es que las tres chicas eran demasiado pobres para casarse y estaban en la cama porque no tenían ropa, hasta que el santo consiguió una bolsa de oro como dote, pero como os digo a mi la imagen me ha parecido cuanto menos turbadora. Por lo demás, el suelo también es del S.XIII y es de estilo cosmatesco, un estilo muy frecuente en el medievo italiano, en el que se utilizaban mármoles de antiguas ruinas romanas para hacer figuras geométricas.

Sant’Andrea

Dice una de las profes de música de los bambini que cada vez que ve una entrada del blog piensa “¿Será otra de iglesias?”. Yo creo que en realidad quería decir “Como sea otra vez esta pesada con las iglesias, ni me lo leo” pero por los quince años que le llevo y el respeto que se supone que me tiene, no se atreve a decirlo. Pero sí, hoy os traigo otras dos nuevas iglesias que visité el otro día: Sant’Andrea al Quirinale y Sant’Andrea delle Fratte y ya llevamos más de cincuenta.
La primera está justo enfrente del palacio presidencial del Quirinale, es (muy) barroca, pertenece a la compañía de Jesús y fue construida según un proyecto de Bernini. Llaman la atención la planta que se aleja un poco de lo tradicional, la sacristía diseñada por Bernini y las estancias donde murió san Estanislao de Kostka, con su estatua yacente y sus dos capillas (para entrar a la sacristía y a las estancias del santo polaco hay que pagar un par de euros).
En la segunda, que está cerca de Piazza Spagna, se ve una cúpula diseñada por Borromini y pintada por Pasquale Marini y dos esculturas angelicales que llevan símbolos de la pasión de Cristo y que fueron hechas por Bernini. A mí además me ha sorprendido mucho los bancos colocados hacia las capillas laterales en lugar de hacia el altar mayor.

Otro par de iglesias

¿Cuántas llevaré ya? Hoy os traigo otras dos iglesias romanas, las dos dedicadas a la Santísima Trinidad. Una es francesa y está en lo alto de Plaza España, se llama Trinita dei Monti, y la otra es española, está en la Via Condotti, y es la iglesia de la Santísima Trinidad de los españoles.
Trinitá dei Monti está construida sobre un terreno donado por el rey Carlos VIII a la Orden de los Mínimos de San Francisco de Paula, fue consagrada en 1585 y tiene varias obras muy interesantes como la Asunción. En 1725 enfrente de esta iglesia se constuyó la escalinata de la Plaza de España para celebrar la paz entre Francia y España, conectando así la parte española de Roma con la parte francesa de la ciudad. También enfrente de la iglesia está uno de los trece obeliscos que hay en Roma.
La iglesia de los españoles está en la vía Condotti, una de las más elitistas de la ciudad, donde actualmente están todas las firmas de moda. Comenzó a construirse en el S.XVIII sobre un antiguo palacio, con el dinero enviado por el arzobispo de Lima que pertenecía a la orden de los trinitarios, aunque fue terminada por la corona española. Como cosa curiosa está su fachada cóncava, el escudo de Felipe V, bajo cuyo reinado fue fundada, y unos frescos situados en el presbiterio que en un principio se atribuyeron a Goya, aunque hoy se sabe que en realidad fueron hechos por otro artista español, Antonio González Velázquez. Os dejo una imagen de la fachada, del escudo, del interior de la iglesia y un detalle de la pila de agua bendita. 

 

All Saints (Iglesia Anglicana)

Me gustaría poder deciros con exactitud el número de iglesias que hay en el tridente romano (las tres importantes calles que salen de Piazza del Popolo: Babuino, Corso y Ripetta) pero la verdad es que, aunque paso por allí todos los lunes de camino a una de mis clases, voy metida en mis pensamientos o voy con prisa y enseguida pierdo la cuenta. En todo caso ésta que os traigo hoy es un poco diferente a las demás, porque es anglicana y porque en ella se celebran habitualmente conciertos y óperas organizados por la Academia de Opera Italiana. Por lo demás la iglesia se construyó a finales del S.XIX y es muy victoriana, porque es acogedora, en parte por la calidez de la luz que entra por los grandes vidrieras policromadas que representan figuras del santoral, pero también por los materiales que han empleado en su construcción y decoración, como el mármol, la madera y los mosaicos…Por otro lado hay muchas placas que recuerdan a gente que contribuyó a la construcción o al mantenimiento de la iglesia, además de insignes anglicanos que vivieron o murieron en Roma. No es mal sitio para pasar cinco minutos con uno mismo.

 

Inés y Costanza

Esta mañana desde la ventana el día se veía gris y frío y las ganas sólo nos llevaban a imaginarnos con un colacao, viendo una película bajo la mantita. Pero a veces hay que sobreponerse a las ganas (y sobre todo a la falta de las mismas) para lanzarse a las calles y descubrir tesoros, conocer secretos, vivir Roma. Y así, sin ganas y bajo la amenaza de lluvia, nos acercamos hasta la Via Nomentana donde está la Basílica de Santa Inés Extramuros, el lugar donde teóricamente fue sepultada la joven Inés, que con sólo 14 años, en tiempos de Diocleciano, cuando los cristianos eran perseguidos y obligados a abjurar, allá por el S.IV, fue denunciada por un pretendiente despechado y encerrada en un prostibulo del que (más que milagrosamente) salió virgen, pues sus cabellos crecían para tapar su desnudez y todo aquel que osó tocarla sufrió males mayores. La cuestión es que finalmente como la muchacha no renunciaba al cristianismo ni tras el peor de los martirios, fue decapitada (donde hoy en día está la iglesia de Santa Inés en Plaza Navona) y luego enterrada donde hoy está la Basílica de Santa Inés Extramuros y allí mismo, probablemente para honrar el recuerdo de la joven santa, se creo uno de los complejos funerarios más importantes de Roma, unas catacumbas que aún existen, que hemos visitado de hecho hoy y que tienen unos seis kilómetros de extensión, funcionaron como cementerio durante más de un siglo y medio y albergaron aproximadamente 30.000 cuerpos. Luego, en ese mismo lugar, la hija de Constantino I, llamada Constantina o Costanza, en el año 340 aproximadamente, mandó construir el Mausoleo de Santa Constanza, que también existe aún y que también hemos visitado hoy y ya en el S.VII se construyó la iglesia de Santa Inés. Ambas supongo que han estado bastante reformadas a lo largo de los siglos, pero destacan por los mosaicos paleocristianos, de verdad muy llamativos y también, el de Santa Costanza, por su forma circular separada en dos espacios por un corredor de columnas. Una cosa que nos ha llamado mucho la atención – y que en realidad es una tontería – es que parte de los frescos del mausoleo están dañados por inscripciones que la gente ha ido haciendo a lo largo de los siglos (ya sabéis “aquí estuvo Pepito que amaba a Pepita”); lo gracioso es que algunos de esos grafitis se han convertido ya en un bien histórico artístico, pues datan del S.XVII. Por cierto, tanto la iglesia como el Mausoleo se pueden visitar gratis en horario, eso sí, muy reducido (de 9 a 12 y de 15 a 17), aún más si hay celebración religiosa (como ha sido hoy el caso pues había una boda, lo cual no me extraña, porque es un sitio realmente impresionante), para entrar a las catacumbas hay que pagar (entre 5 y 8 euros) pues solo se puede entrar con visita guiada (cada media hora aproximadamente en el mismo horario). Ya sé que siempre os digo lo mismo, que es un lugar impresionante (la palabra que probablemente más he empleado en este blog en los últimos tres años) y sobrecogedor, pero es que es verdad y además esta es una buena opción turística para aquellos que quieran ver las catacumbas sin perderse en el barullo de la Via Appia Antica. A nosotros nos ha merecido sin duda el esfuerzo de salir de casa.

 

Santa Maddalena

Hoy os traigo otra iglesia…¡¡ya quedan menos para llegar al millar – iglesia arriba, iglesia abajo – que debe haber en Roma!!. Esta concretamente es de estilo rococó romano y está a pocos metros del Panteón, con lo cual no sorprende que llame la atención de todos los que en algún momento pasamos por Campo di Marzio. La iglesia comenzó a construirse en el S.XVII y se terminó en el S.XVIII, exactamente en 1735 cuando Giuseppe Sardi finalizó la fachada que lógicamente, como pasa con las personas, es lo que primero capta la mirada del paseante, aunque desde luego el interior tampoco deja indiferente (¿acaso puede encontrarse en Roma alguna iglesia que no deje con la boca abierta?) con sus muchos frescos, su órgano y sus figuras a mí desde luego me sorprendió.