Otro par de iglesias

¿Cuántas llevaré ya? Hoy os traigo otras dos iglesias romanas, las dos dedicadas a la Santísima Trinidad. Una es francesa y está en lo alto de Plaza España, se llama Trinita dei Monti, y la otra es española, está en la Via Condotti, y es la iglesia de la Santísima Trinidad de los españoles.
Trinitá dei Monti está construida sobre un terreno donado por el rey Carlos VIII a la Orden de los Mínimos de San Francisco de Paula, fue consagrada en 1585 y tiene varias obras muy interesantes como la Asunción. En 1725 enfrente de esta iglesia se constuyó la escalinata de la Plaza de España para celebrar la paz entre Francia y España, conectando así la parte española de Roma con la parte francesa de la ciudad. También enfrente de la iglesia está uno de los trece obeliscos que hay en Roma.
La iglesia de los españoles está en la vía Condotti, una de las más elitistas de la ciudad, donde actualmente están todas las firmas de moda. Comenzó a construirse en el S.XVIII sobre un antiguo palacio, con el dinero enviado por el arzobispo de Lima que pertenecía a la orden de los trinitarios, aunque fue terminada por la corona española. Como cosa curiosa está su fachada cóncava, el escudo de Felipe V, bajo cuyo reinado fue fundada, y unos frescos situados en el presbiterio que en un principio se atribuyeron a Goya, aunque hoy se sabe que en realidad fueron hechos por otro artista español, Antonio González Velázquez. Os dejo una imagen de la fachada, del escudo, del interior de la iglesia y un detalle de la pila de agua bendita. 

 

All Saints (Iglesia Anglicana)

Me gustaría poder deciros con exactitud el número de iglesias que hay en el tridente romano (las tres importantes calles que salen de Piazza del Popolo: Babuino, Corso y Ripetta) pero la verdad es que, aunque paso por allí todos los lunes de camino a una de mis clases, voy metida en mis pensamientos o voy con prisa y enseguida pierdo la cuenta. En todo caso ésta que os traigo hoy es un poco diferente a las demás, porque es anglicana y porque en ella se celebran habitualmente conciertos y óperas organizados por la Academia de Opera Italiana. Por lo demás la iglesia se construyó a finales del S.XIX y es muy victoriana, porque es acogedora, en parte por la calidez de la luz que entra por los grandes vidrieras policromadas que representan figuras del santoral, pero también por los materiales que han empleado en su construcción y decoración, como el mármol, la madera y los mosaicos…Por otro lado hay muchas placas que recuerdan a gente que contribuyó a la construcción o al mantenimiento de la iglesia, además de insignes anglicanos que vivieron o murieron en Roma. No es mal sitio para pasar cinco minutos con uno mismo.

 

Inés y Costanza

Esta mañana desde la ventana el día se veía gris y frío y las ganas sólo nos llevaban a imaginarnos con un colacao, viendo una película bajo la mantita. Pero a veces hay que sobreponerse a las ganas (y sobre todo a la falta de las mismas) para lanzarse a las calles y descubrir tesoros, conocer secretos, vivir Roma. Y así, sin ganas y bajo la amenaza de lluvia, nos acercamos hasta la Via Nomentana donde está la Basílica de Santa Inés Extramuros, el lugar donde teóricamente fue sepultada la joven Inés, que con sólo 14 años, en tiempos de Diocleciano, cuando los cristianos eran perseguidos y obligados a abjurar, allá por el S.IV, fue denunciada por un pretendiente despechado y encerrada en un prostibulo del que (más que milagrosamente) salió virgen, pues sus cabellos crecían para tapar su desnudez y todo aquel que osó tocarla sufrió males mayores. La cuestión es que finalmente como la muchacha no renunciaba al cristianismo ni tras el peor de los martirios, fue decapitada (donde hoy en día está la iglesia de Santa Inés en Plaza Navona) y luego enterrada donde hoy está la Basílica de Santa Inés Extramuros y allí mismo, probablemente para honrar el recuerdo de la joven santa, se creo uno de los complejos funerarios más importantes de Roma, unas catacumbas que aún existen, que hemos visitado de hecho hoy y que tienen unos seis kilómetros de extensión, funcionaron como cementerio durante más de un siglo y medio y albergaron aproximadamente 30.000 cuerpos. Luego, en ese mismo lugar, la hija de Constantino I, llamada Constantina o Costanza, en el año 340 aproximadamente, mandó construir el Mausoleo de Santa Constanza, que también existe aún y que también hemos visitado hoy y ya en el S.VII se construyó la iglesia de Santa Inés. Ambas supongo que han estado bastante reformadas a lo largo de los siglos, pero destacan por los mosaicos paleocristianos, de verdad muy llamativos y también, el de Santa Costanza, por su forma circular separada en dos espacios por un corredor de columnas. Una cosa que nos ha llamado mucho la atención – y que en realidad es una tontería – es que parte de los frescos del mausoleo están dañados por inscripciones que la gente ha ido haciendo a lo largo de los siglos (ya sabéis “aquí estuvo Pepito que amaba a Pepita”); lo gracioso es que algunos de esos grafitis se han convertido ya en un bien histórico artístico, pues datan del S.XVII. Por cierto, tanto la iglesia como el Mausoleo se pueden visitar gratis en horario, eso sí, muy reducido (de 9 a 12 y de 15 a 17), aún más si hay celebración religiosa (como ha sido hoy el caso pues había una boda, lo cual no me extraña, porque es un sitio realmente impresionante), para entrar a las catacumbas hay que pagar (entre 5 y 8 euros) pues solo se puede entrar con visita guiada (cada media hora aproximadamente en el mismo horario). Ya sé que siempre os digo lo mismo, que es un lugar impresionante (la palabra que probablemente más he empleado en este blog en los últimos tres años) y sobrecogedor, pero es que es verdad y además esta es una buena opción turística para aquellos que quieran ver las catacumbas sin perderse en el barullo de la Via Appia Antica. A nosotros nos ha merecido sin duda el esfuerzo de salir de casa.

 

Santa Maddalena

Hoy os traigo otra iglesia…¡¡ya quedan menos para llegar al millar – iglesia arriba, iglesia abajo – que debe haber en Roma!!. Esta concretamente es de estilo rococó romano y está a pocos metros del Panteón, con lo cual no sorprende que llame la atención de todos los que en algún momento pasamos por Campo di Marzio. La iglesia comenzó a construirse en el S.XVII y se terminó en el S.XVIII, exactamente en 1735 cuando Giuseppe Sardi finalizó la fachada que lógicamente, como pasa con las personas, es lo que primero capta la mirada del paseante, aunque desde luego el interior tampoco deja indiferente (¿acaso puede encontrarse en Roma alguna iglesia que no deje con la boca abierta?) con sus muchos frescos, su órgano y sus figuras a mí desde luego me sorprendió.
 

 

El Aventino

Según la mitologia, Roma se construyó sobre siete colinas. Estas eran el Aventino, el Capitolino, El Celio, El Esquilino, el Palatino, el Quirinal y el Viminal. Ninguna de ellas medía más de sesenta metros de alto. Hoy fui hasta el Aventino con nuestra visita de esta semana – me parece que os habéis empezado a asustar por el hecho de que sólo le queden cinco hojas a nuestro libro de visitas y os estáis animando. Son muchas las cosas que hoy en día pueden encontrarse en esta famosa colina, que es además uno de los barrios más selectos de esta ciudad. Por un lado el secreto de los caballeros de Malta, que ya tiene bastante poco de secreto, a juzgar por la cola que hay frente a su puerta, pero que sigue siendo un bonito detalle que te permite estar en tres países al mismo tiempo. Por otro lado está la Basílica de los Santos Bonifacio y Alessio, que tiene partes de diferentes épocas porque aunque fue construida en torno al S.III, ha sufrido varias remodelaciones, hasta la última del S.XVIII y que guarda una imagen en madera que narra la vida de San Alejo, un noble que renunció a un matrimonio ventajoso para ir a predicar a Oriente y que luego volvió a su casa de incógnito y vivió debajo de una escalera como un mendigo. Hay también en el Aventino otra Basílica más, la de Santa Sabina, de la orden de los dominicos y que conserva la estructura paleocristiana del S.V en el que fue construida. Y por último, el jardín de los Naranjos, desde donde hay una vista maravillosa de toda la ciudad. Si no podéis verlo en persona, viajad con las imágenes…

 

 

Santa Caterina da Siena a Magnanapoli

Esta iglesia está relativamente cerca de la Piazza della Repubblica, enfrente del Quirinale y a pocos pasos del Vittorio Emauele y es la típica iglesia que siempre veo, pero a donde nunca había entrado…hasta hoy. Muchas veces he visto entrar o salir de allí militares y hoy he sabido la razón, y es que es la iglesia principal del Ordenamiento militar en Italia, es decir una circunscripción de la iglesia católica, perteneciente a una diócesis y equiparada a una administración estatal que tiene jurisdicción sobre todos los militares de las fuerzas armadas italianas (ejercito, marina militar, aeronaútica, carabineros y guardia de finanza). La cuestión es que eso se nota cuando uno entra y ve una pequeña oficina donde están los militares que la vigilan. El interior de la iglesia me ha parecido, por cierto, muy bonito, con una nave principal muy amplia y muy luminosa, no porque haya ninguna fuente de luz natural, sino por los brillantes colores de las pinturas, sobre todo el fresco del techo, que es increíble. Además, no he sacado foto, pero sobre la puerta principal había un órgano antiguo y enorme. Aconsejable la visita. 

 

San Silvestro

Hoy os traigo otra iglesia. No creo que me de tiempo a compartir con vosotros las mil que hay en Roma, pero no desisto en la tarea. Ésta está entre Via Nazionale y el Quirinale y es una iglesia peculiar, porque se encuentra en la segunda planta de un edificio y tiene terraza a los tejados romanos. La iglesia la encontró il babbo cuando nos estaba esperando a la mamma y a mí y después de visitarla me ha costado mucho encontrar información sobre ella, sobre todo porque hay otra con el mismo nombre y bastante cercana, pero que es conocida como San Silvestro in Capite. A ésta de la que me ocupo hoy y que tiene orígenes muy antiguos (del S.IX) se la conoce como San Silvestro in Quirinale, precisamente por su cercanía a la residencia del Presidente de la República. A lo largo de su historia, la iglesia ha pasado por las manos de varias órdenes religiosas y fue reformada en el S.XVI (de esa época es su decoración interna), pero con la unificación de Italia (a finales del XIX) el edificio es adquirido por el Ejército. Es en esta época además cuando con las obras que hubo por la zona (fue la época en la que construyeron el Vittoriano y se rebajó el nivel de las calles) la iglesia sufrió su mayor reforma, pues tiraron el campanario y rehicieron su fachada, quedando además la iglesia, como os he dicho, a unos nueve metros del suelo, es decir al nivel de un segundo piso, al que se entra por un portal (parece de un edificio normal) que está a la izquierda de la fachada.
Por otro lado, el interior de la iglesia, que mezcla cuadros clásicos con alguna obra de arte urbano (sí, sí, como lo oís), tiene una luz cálida que lo envuelve todo y le da una gran armonía. Además, como os he dicho por la izquierda del altar mayor se accede a una pequeña terraza donde, en tiempos, se reunían algunos de los personajes del mundo cultural romano, en una especie de apericena de fondo religioso, para discutir la reforma de la Iglesia (como conjunto) y donde participaban entre otros Vittoria Colonna y Michelangelo Buonarroti. Precisamente en unos de los irregulares ángulos de esta iglesia hay un homenaje a la Misericordia y Miguel Ángel, donde se puede ver una copia de la Piedad Vaticana, una fotografía de la Piedad para Vittoria Colonna y otra fotografía de la Piedad llamada “Bandini” que el artista hubiese querido que hubiesen puesto en su tumba. ¡¡Curiosa esta iglesia!!

 

 

Más iglesias

El problema de que en este país todo abra a las diez de la mañana es la cantidad de tiempo que pierdo desde que dejo a los bambini en la escuela a las 8.20 hasta que por fin puedo hacer las gestiones burocráticas de rigor. Hoy el tiempo me ha servido, además de para pasearme como vaca sin cencerro por la ciudad, para ver un par de iglesias a las que nunca había entrado: San Lorenzo in Lucina y San Marcello al Corso.
San Lorenzo in Lucina está en la plaza del mismo nombre y es una iglesia construida en el S.XII sobre los restos de una domus romana del S.IV, aunque esos restos sólo pueden visitarse el primer sábado de cada mes por la tarde. Posteriormente la iglesia ha sido reconstruida varias veces. De la reconstrucción que llevaron a cabo en el S.XII sólo se conservan las columnas del pórtico, el campanario y los leones de la entrada principal. La remodelación del S.XVIII fue más radical y cambió la forma de la planta, de tres naves pasó a una. Se supone que en esta iglesia se guarda la parrilla con la que San Lorenzo fue martirizado.
La iglesia de San Marcello está un poco más allá, también en Vía del Corso. En el exterior destaca por su fachada barroca y en el interior por el techo de madera, el púlpito, el sepulcro de Giovani Michiel y su nieto Antonio Orso y un gran fresco de la crucifixión de Cristo.

 

 

Scavi St. Pietro

Hay una cosa que no sé si todos sabéis. Yo al menos no lo sabía antes de vivir en esta ciudad. Se trata de la localización de los restos del primer Papa de Roma, San Pedro. Y es que, casi todos sabemos que según la tradición cristiana los restos del apóstol se encuentran bajo el altar mayor de la Basílica del Vaticano, pero lo que pocos conocemos es que esa tumba, solicitándolo con tiempo, se puede visitar. Para entrar, hay que ser mayor de 15 años, llevar la autorización y pagar 13 euros por persona y la visita es siempre con guía. La visita comienza en la necrópolis que entre el siglo I y el siglo III había en este lugar. Los panteones familiares son casi todos paganos, en ellos se enterraba a los nobles junto a sus esclavos y, por una cuestión de espacio, excepto los señores principales, todos los demás eran incinerados. Aún se conservan los nichos, alguna urna y muchos sarcófagos muy decorados. Respecto a esto último nos hemos enterado de que uno de los regalos más apreciados en las bodas era precisamente éste, un sarcófago de matrimonio, para que el amor de los novios durase más allá de la muerte. Por lo demás, los símbolos casi todos son de la mitología romana y, en algún caso, incluso egipcia, apareciendo imágenes de Medusa, de Horus, de Apolo, de Venus, amorcillos…bueno iconografía clásica, ya sabéis. Otra cosa que nos ha hecho gracia es el hecho de que para los paganos la muerte se celebraba con una gran fiesta y también los muertos eran invitados a la misma, construyendo unos agujeros que iban directamente desde la sala de la fiesta hasta los panteones y por donde se echaba vino y comida. Pero los cementerios no dejan de ser una muestra de lo que es el mundo al que pertenecen y por eso también en alguna inscripción puede verse el Crismón, el símbolo de Cristo, de algún miembro de la familia que ya se había convertido. Y fue en este cementerio donde fue enterrado San Pedro después de su martirio y muerte, en una fosa, pues al ser extranjero, no tenía derecho a un nicho. Varios años después de su muerte, en el 115, vino un tal Gayo a construir un trono alrededor de sus restos. Aun más tarde, en el S.IV, esta necrópolis fue tapada por Constantino que, según la tradición, sabía que allí se encontraban los huesos de San Pedro y decidió hacer una primera Basílica, proteger los huesos con una tela para que no los destruyese el contacto con la tierra y construir un altar por encima del trono de Gayo. Y aún muchos siglos después, por encima de la Basílica de Constantino, comenzaron las obras de lo que hoy conocemos como San Pedro del Vaticano, pero nadie se atrevió a hurgar en la historia enterrada del lugar. Tenemos que dar un gran salto en el tiempo y nos tenemos que trasladara a 1939 cuando fue proclamado Papa, Pio XII, que debía tener muchas ganas de pasar a la posteridad y pensando que era más lo que tenía que ganar que lo que podía perder, decidió apostarlo todo al rojo y excavar en los subterráneos del Vaticano y fue allí donde comenzaron a encontrar todo lo que hoy podemos ver. ¿Son de verdad los restos de San Pedro? Pues…¿cómo saberlo?. En lo que parece que coinciden todos los estudios es que se trata de los huesos de un varón de unos 60-70 años, que vivió en el S.I y que provenía de Palestina. Lo que está claro es que, sea o no San Pedro el que está allí enterrado, todo lo que construyeron por encima de esa tumba es tan real como el baldaquino de la Basílica y la visita es absolutamente imprescindible para conocer un poco más los orígenes de una parte importante de nuestra cultura. Lo demás es cuestión de fé. 
 

 

Basílica San Lorenzo Fuori le Mura

Esta tarde paseamos por el barrio de San Lorenzo a una hora demasiada temprana como para verle el encanto, que reside sin duda en su ambiente universitario; sin embargo, lo que sí que pudimos ver fue la Basílica patriarcal de San Lorenzo, también llamada al Verano (por estar situada junto al cementerio del mismo nombre). La iglesia, tan curiosa y original que no puede dejar indiferente a nadie, fue construida en gran parte en el S.XII y S.XIII, aunque una parte es incluso del S.VI y una mayoría fue restaurada en 1943 después del primer bombardeo sobre Roma. En todo caso destaca su pórtico con frescos antiguos, sus columnas, la tumba de Pio IX, el arco triunfal…