San Valentín

Hoy es el día de San Valentín, un santo de cuya existencia actualmente la Iglesia Católica duda, de hecho no se celebra esta fiesta desde 1969, pese a que se supone que es su cráneo el que está guardado en un relicario de cristal en la Iglesia de Santa María de Cosmedin, la misma que alberga la Boca de la Verdad. En cualquier caso, para aquellos que sí que celebren a este supuesto “patrón” del amor, no habrá sido un problema salvar el tipo, en caso de que la mala memoria les haya hecho olvidar en qué día viven, pues Roma está llena de floristerías callejeras, abiertas casi a cualquier hora del día, todos los días de la semana…
Floristería en Campo di Fiori.
Floristería en Campo di Fiori.
Pero no ha sido hoy precisamente un día de amor. Al menos no políticamente, o no en el Partido Democrático (PD). Pues el hasta ahora presidente del gobierno (Enrico Letta)  ha sido obligado a dimitir por su propio partido, en favor de un joven (no en vano es de mi edad :)) que, sin postularse oficialmente, pero con mucha ambición y no pocos contactos, está a punto de conseguir la presidencia. Ya veremos qué puede hacer por Italia Matteo Reinzi.
Aunque para resumiros cuál es el estado de ánimo de los italianos con respecto a su política interna, os contaré una pequeña anécdota. Y es que, estaba el otro día tomando un café con una italiana, hablando de esto y aquello, cuando en un momento dado me dijo “si en vuestro país aún os preocupa la corrupción, es que no tenéis mucha corrupción, aquí ya ni siquiera nos importa”. Cierto es que sigo con la boca abierta y los ojos como platos desde entonces, aunque puede que tuviese algo de razón. Al final siempre hay un límite para todo. O también puede ser que aquí las cosas no afecten de la misma manera y que las crisis – la económica, la política, la ética – sobrevuelen la realidad, atacándola de una manera diferente. Y de repente me ha venido a la memoria un viejo poema y se me ha ocurrido versionarlo…”A Italia que ni el viento la toque, ni mirarla, pues tiene pena de muerte el viento si la toca”…

Martirios

Hoy me he acercado a visitar la iglesia de Santo Stefano Rotondo, dedicado al protomártir, y estando allí, me he cerciorado de mi gran ignorancia, porque según he visto lo del protomártir, me he quedado con cara de boba y me he preguntado a mí misma: “pero… ¿qué protomártir?” . Pero no, no corráis a google, que ya fui yo y, por si alguno de vosotros es tan ajeno a todos estos temas como yo, os voy a sacar ahora mismo de la duda: San Esteban es el protomártir y el protomártir es San Esteban, porque el término protomártir se refiere al primer mártir del cristianismo, es decir…San Esteban.  Y aclarado esto, ya sólo me queda comentaros que además de ignorante, soy bastante absurda y de vez en cuando pues me pongo a pensar, una cosa lleva a la otra y de repente me lío, me lío…y hoy, en la iglesia, he tenido como una iluminación y me he dado cuenta de que si Santo Stefano es San Esteban, entonces Estefanía debe ser algo así como “Estebana”…vale, sí, ya lo advertí, es absurdo, e igual obvio…pero es que yo también soy ambas cosas muchas veces (absurda y obvia).

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Por cierto, que la iglesia se construyó en el S.IV en tiempos de Constantino I y fue dedicada a San Esteban, que murió lapidado en Tierra Santa en el S.I mientras evangelizaba y cuyos restos acababan de llevarse a Roma. 

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Cuando entras, tal y como pasa tantas veces visitando las iglesias de Roma, te sorprendes, porque no es una iglesia al uso. De hecho, esta iglesia tiene plano circular, con un altar en el centro, encuadrado por varias columnas. La pintura del ábside muestra a Cristo entre dos mártires, pero todas las paredes de la iglesia, todas, están decoradas con numerosos frescos que representan escenas de martirio muy reales,  incluso algo morbosas, aunque dicen que el morbo esté en los ojos del que mira, en este caso en los míos, pero he de reconocer que me ha sido imposible dejar de mirar, y me he quedado allí pegada al sufrimiento de esos personajes, viendo las tropelías a las que eran sometidos y planteándome cuan fuerte sería la señal divina que recibían o creían recibir, enganchada al fin y al cabo al sentimiento religioso que acompaña al martirio.

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Luego, creyendo como siempre en la divina Roma, he vuelto al martirio cotidiano que ésta conlleva: a las motos haciendo del tráfico un sobresalto continuo (e insalubre), al laberinto insondable de la burocracia italiana (en todas las áreas), a la lluvia intensa e incesante (que cae sobre mojado), al egoísmo y la egolatría de algunos (¿muchos?) italianos, a mi sensación de incomunicación (si pudiese elegir un don…sería la poliglotía) y, sobre todo, a la nostalgia (casi sólida) de una cañita con amigos…

Las Basílicas Mayores

A veces, cuando ves una serie de televisión o una película y se va desvelando la información, todo comienza a cuadrar en tu cabeza. Lo mismo ocurre en la vida real, cuando según tienes diferentes versiones de la misma historia, todo cobra sentido. Pues bien, a mí me está pasando esto con Roma, que poco a poco se va instalando en mi cabeza y voy asimilando su mapa, como si fuera parte de mí.
Y hoy, por casualidad, he llegado hasta San Juan de Letrán / S. Giovanni in Laterano y, de repente la he situado en el mapa. San Juan de Letrán es la Basílica Mayor más importante de Roma, porque se considera la Catedral del Obispo de Roma, que no es otro que el Papa.
Fachada norte de San Juan de Letrán.
Fachada norte de San Juan de Letrán.
Sólo hay cuatro iglesias, contando ésta, que ostentan el título de Basílica Mayor: San Pedro del Vaticano, Santa María la Mayor y San Pablo Extramuros. Aquellos que visitan las cuatro Basílicas Mayores obtienen la indulgencia jubilar romana, esto es “el más completo perdón de los  pecados” (¡¡y a mí ya sólo me queda una!!). Lo que caracteriza a las Basílicas Mayores es que tienen una Puerta Santa y nadie puede celebrar misa en el altar mayor salvo el Papa, además existe una especie de colegio sacerdotal donde dan la posibilidad de confesarse las 24 horas del día. La condición de las tres Basílicas Mayores situadas en Roma (San Pedro está en el Vaticano) es similar a la de las embajadas extranjeras, de manera que la seguridad de su interior corresponde a la policía de la Ciudad del Vaticano y no a la italiana.
Su historia se remonta al S.IV, cuando el emperador Constantino despojó a la familia Laterani de sus tierras para construir en ellas una iglesia dedicada a San Juan Bautista y a San Juan Evangelista. Hoy en día, la iglesia aún conserva su forma primitiva, aunque ha sufrido un terremoto, dos incendios y varias remodelaciones, la última de ellas llevada a cabo por Borromini en 1646. Hasta 1870 todos los Papas de Roma fueron investidos en ella y actualmente, es desde allí donde el Papa celebra los oficios el Jueves Santos y otorga la bendición anual a los fieles. Sobre su interior he de decir que es inmensa, e impresionan sus frescos, sus columnas, sus estatuas, sus mosaicos, su baldaquino…es todo grandioso. Tal vez demasiado para mi gusto, que soy más de cosas “íntimas”.
Interior de San Juan de Letrán.
Interior de San Juan de Letrán.
 

 

San Pedro

Mi madre me dice que me lee otoñal y melancólica y nada más alejado de la realidad…¡¡Alegría, alegría, ponte la peineta, Mari, y los tacones bien altos, que nos vamos de sarao!!.
Bueno, en realidad, ni una cosa ni otra. Pero es cierto que ando un poco “como vaca sin cencerro”. Y es que, pese a que durante muchos años me he quejado de la rutina – pues la identificaba con el tedio y el aburrimiento – la verdad es que, ahora que carezco de ella, no sabéis cómo la echo de menos…¡¡cosas de ser cuadriculada!!. Parece mentira, pero el hecho de levantarse cada día a la misma hora e ir al mismo sitio durante unas horas determinadas, hace que, al menos yo, me organice mejor el tiempo y lo aproveche mucho más. Sin embargo aquí me cuesta muchísimo organizarme una agenda y cumplirla y, por ello, todos los días, desperdicio demasiada energía y demasiado tiempo. Es como si estuviese en unas vacaciones que nunca terminan: cada día tengo nueva compañía, lugares nuevos e interesantes por descubrir, cosas que comprar sin saber bien dónde, soluciones “comunicativas” que encontrar e incertidumbre constante…no suena del todo mal, pero para mí, ¡¡también es cansado!!.
Lo más parecido a una rutina que he tenido estos días es mi visita a El Vaticano…y es que ir 3 días de 5 debería ser ya considerado casi trabajo, ¿no?
Los doce apóstoles del Vaticano.
Los doce apóstoles del Vaticano.
Desde la Cúpula del Vaticano.
Desde la Cúpula del Vaticano.
Hoy he subido a la Cúpula. No había vuelto a subir desde la primera vez que vine hace 25 años. Era uno de mis pocos recuerdos de Roma. De aquella vez en la que os conté que Roma “ni fú ni fá”, los únicos recuerdos que me llevé fueron las Catacumbas, la Fontana di Trevi, una idea vaga del Coliseo, la insolación que se pilló mi amiga Raquel en la Plaza de San Pedro esperando a que el Papa Juan Pablo II nos bendijese (a nosotras, que íbamos a ética) y las vistas de la Cúpula del Vaticano. En estos 25 años supongo que habré cambiado (eso espero), sin embargo, me siguen sorprendiendo esos mismos lugares que impresionaron a la adolescente que fuí. ¿Veis como en el fondo, soy constante y leal (a mis afectos, a mis lugares, a mis personas) y, sobre todo… cuadriculada? Y, por cierto, pese a que éramos cientos en un cubículo minúsculo y enrejado, he disfrutado muchísimo viendo extenderse el Vaticano soleado ante mí.

Modelo ciudad

La verdad es que Roma es una modelo de excepción, haga sol o lluvia, despejado o con nubes, al mediodía o al anochecer…¡¡siempre es fotogénica, y sale fantástica, hermosa, intensa, eterna!!.
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Cada vez que viene alguien, trato de ver esta ciudad a la que ya comienzo a acostumbrarme, a través de sus ojos…y me encanta…me encanta Roma y me encanta ver aquellos detalles en los que yo a veces no me fijo, y que llaman la atención de la gente a la quiero y que me quiere.

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A veces las cosas (las personas, los lugares) son bellas de lejos y se van “oscureciendo” según te acercas. Otras ocurre exactamente al contrario, cuanto más cerca, más hermoso. En unos poquísimos y excepcionales casos, da igual, pues la belleza y el sentimiento permanecen, independientemente de la distancia que tomes. Dios mío…¡¡toda esta prosa debe ser el efecto del amaretto-disaronno!!. Aunque para muestra el botón del Vaticano.

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Caffè

Hoy el día ha sido poco más o menos como ayer. Coleta, botas, vaqueros, camiseta ancha. Sólo hay que añadirle las clases de italiano a primera hora – con lo cual he tenido que hablar un poco, pero no demasiado – y un paseo con otra española antes de comer – de manera que he tenido que sonreír algo, pero tampoco mucho. Además hemos parado en la bonita Piazza di San Lorenzo a tomar un té, bueno, dos tés, y así sorprender al camarero. Porque los camareros italianos siempre se extrañan cuando les piden cualquier cosa que no sea un café.
Piazza di San Lorenzo
Piazza di San Lorenzo
Y es que en Italia el café es sagrado, y sólo existen tres tipos: El cappuccino, que tiene leche y azúcar y OJO, sólo se toma por las mañanas (cualquier otra hora es para turistas). El expreso – café solo y muy corto, que se toma constantemente y a cualquier hora del día. Y el macchiato – café solo y con un punto de espuma de leche, que también se puede tomar a todas las horas. Puedes pedir cualquier otra variedad y probablemente te la prepararán, pero prepárate tú también para la mirada entre condescendencia y conmiseración que te van a poner. (Me siento extraña yo, precisamente yo, dando una charla sobre café, pero bueno…)
En fin, volviendo a mi día, por la tarde – como el martes pasado os lo dije y lo prometido es deuda – me he ido a la Iglesia de San Pietro in Vincoli , mientras los niños estaban en música, para sacar unas cuantas fotografías de este lugar donde se encuentran el Moisés de Miguel Ángel y las cadenas de San Pedro. La fachada de la Iglesia es más bien fea, pero el interior es interesante.
Por un lado, desde el S.V se conservan en este lugar (ha habido diferentes iglesias en este punto geográfico) las cadenas con las que supuestamente apresaron a San Pedro.
Las cadenas de San Pedro.
Las cadenas de San Pedro.
Por otro lado está el monumento funerario a Julio II, donde en el centro destaca la figura de Moisés esculpido en el S.XVI por Miguel Ángel. A ambos lados de Moisés se encuentran Raquel y Lía también esculpidas por el gran artista. La verdad es que el Moisés impresiona, sobre todo cuando algún generoso pone la moneda y la figura se ilumina.
La tumba del Papa de Julio II con Moisés en el centro.
La tumba del Papa de Julio II con Moisés en el centro.
Por lo demás…¡¡Ya tengo los billetes para Navidad!!

Sábado 12 de octubre…tercer acto.

Como ayer no pude escribir, hoy…doble sesión (matinal y vespertina).
Sábado 12 de octubre, día de la Virgen del Pilar. Comenzó el día a las 11 de la mañana en la Iglesia de Santa María de Montserrat de los Españoles, Iglesia Nacional de Santiago y Montserrat, una Iglesia del S.XVI donde están enterrados algunos miembros de la Familia Borgia. Allí asistimos con el resto de gente de la Embajada, incluido el Embajador de la Santa Sede, a una misa que daba el Cardenal Carlos Amigo para todos los españoles de Roma. La misa fue cantada y con partes en latín, y duró algo más de hora y media. Yo no profeso la religión católica (ni ninguna otra) y asisto en pocas ocasiones a este tipo de actos, pero cuando asisto, la verdad es que presto toda mi atención, especialmente a la Homilía. Y en este caso en concreto fue muy bonita, ya que Amigo habló sobre el amor y la importancia de no ahondar en nuestras diferencias, en tratar de sonreír para hacerle al otro la vida más fácil, en tener claras cuáles son las cosas esenciales y cuáles las superfluas. Me gustó mucho. Aunque reconozco que no deja de sorprenderme la vinculación tan fuerte que existe entre las instituciones españolas y la Iglesia Católica. Y a mí eso a veces, me hace sentir un poco extraterrestre. Aunque la misa, de verdad que fue preciosa y digna de ver. Para terminar hubo una ofrenda a la Virgen.
Misa oficiada por el Cardenal Carlos Amigo en la Iglesia de Santiago y Montserrat.
Misa oficiada por el Cardenal Carlos Amigo.
Por otro lado, como ya he comentado en alguna ocasión, hay un grupo de Facebook que se llama Españoles en Roma que ayuda a que la adaptación a la Ciudad Eterna sea más sencilla. En ese grupo, hay un cura, Juan, que de vez en cuando recomienda películas y que hace unos días comentó que iba a participar en esta misa. De hecho, allí estaba, junto al Cardenal Amigo y otros 20 sacerdotes (aproximadamente). A la salida, le vi y me acerqué a saludarle, diciéndole que le conocía de Facebook. De repente se acercaron también otras dos españolas a saludarle y fue así como me enteré de que este cura había estado en Gran Hermano…¡qué alegría no tener televisión! (insisto…¡cuánto daño ha hecho la televisión a nuestra cultura!). Por lo demás el hombre era simpático y con mucha labia…y me presentó a otros españoles en Roma del grupo de Facebook. Así que no tendré más remedio que salir de cañas aperitivo con ellos alguna vez por el Trastévere (:D)
Ofrenda a la Virgen.
Ofrenda a la Virgen.
Después, los trabajadores de la Embajada, junto con el Embajador de la Santa Sede, el Ministro Consejero y sus mujeres, nos fuimos a comer (pero cada uno pagó de su bolsillo, eh?). Yo, por protocolo, debía sentarme entre el Embajador y el Ministro Consejero, pero me negué diciendo…”¿pero yo que les puedo aportar a estos señores?”. Y en momentos como ése, es cuando me bloqueo y me viene a la cabeza mucha gente que estaría encantada de estar en esa situación y que además lo haría muy bien. Pero no es el caso. ¡¡¡Pero si yo era de las que en las cenas de fin de curso no quería sentarse al lado del profesor!!!.Total que al final todos los hombres (8) se sentaron en una mesa, todas las mujeres (11) en otra y los niños en otra (8). Mentiría si dijese que no me lo pasé bien, porque sí que me lo pasé bien y tuve la suerte de sentarme junto a gente encantadora, pero reconozco que a mí estas cosas me dejan tocada…En todo caso, todo el mundo disfrutó y la sobremesa se alargó varias horas.
Aunque nuestra jornada no acabó ahí, porque por la noche aún tuvimos cena informal con otra gente de la Consejería. Conclusión: Un día verdaderamente agotador. Necesito un curso de habilidades sociales y protocolo. Y…¡¡el fin de semana aún no ha acabado!!.

Termini

Advertencia para navegantes: acabo de descubrir que he comprado un colchón más pequeño que la cama y a mi pastel (o mejor dicho, el que mañana tiene que llevar mi hija al colegio) le ha dado un gatillazo…Con estos antecedentes comprenderéis que no estoy para muchas palabras. Además estos últimos días, cuando no es una cosa es otra – viene el fontanero, nos traen unos muebles, vienen a cambiar la caldera , aparece el jardinero – así que tampoco tengo tiempo de hacer mis expediciones habituales, para descubrir mi Roma-amoR (para después contároslo). Dicho lo cual, o mucho cambian las cosas, o utilizaré básicamente imágenes.
Y empiezo con una de esas que le ponen un filtro a tus ojitos cuando se empeñan en verlo todo gris. Un filtro rosa ¡claro!. Y es que…
Vespa rosa.
Vespa rosa.
…no me gustan las motos, pero ¿no veis este “fresón” y os imagináis ya subidos en ella? ¿no os recuerda a vuestros veranos de quinceañeros (aunque no tuvieseis moto, y mucho menos rosa)? 
Por lo demás, esta tarde, mientras los niños estaban en clase sacando al Mozart que seguro que llevan dentro, yo me fui a dar un paseo por el barrio de Termini que, para los que no lo sepáis es la estación central de Roma. De ahí salen todos los trenes de cercanías y también de larga distancia. Además es un nudo central del Metro de Roma. Yo había pasado varias veces por debajo de Termini, pero nunca la había visto. Es una plaza gigante. y especialmente caótica.
Estación de Termini
Estación de Termini
A simple vista se podría decir que no es una zona bonita. Conociéndola además, se podría añadir que ciertas calles, a ciertas horas, pueden ser incluso un poco peligrosas. Es una zona donde viven muchos inmigrantes, donde hay muchos restaurantes de cocina internacional, tiendas de mayoristas, “chinos”, y que tiene un aire multirracial bastante interesante. Vendría a ser el Lavapiés de Madrid. En general, no tiene edificios de gran belleza, pero sí que esconde rincones maravillosos, como la Iglesia de Santa María la Maggiore de la que ya os he hablado en alguna ocasión.
Santa María la Maggiore.
Santa María la Maggiore.
Preciosa, ¿no? Pues no es el único tesoro que esconde este barrio, pues también aquí se encuentra la Iglesia de San Pietro in Vincoli que, como en aquel dicho popular, vale más por lo que esconde, que por lo que muestra. Y es que en su interior se encuentran el Moisés de Miguel Ángel y las cadenas de San Pedro. Hoy no me ha dado tiempo a visitarla, para fotografiarla, pero el próximo martes me acerco y os la enseño.
Lo que sí que he visto hoy ha sido La Torre dei Capocci, una torre medieval que se encuentra en medio de una plaza que está en medio de ninguna parte. La verdad es que no entiendo su significado ahí, pero bueno…es curioso. También he visto la PIaza dell´Esquilino, donde hay un obelisco del S.XVI que sirve de guía a los peregrinos que llegan a Santa María la Maggiore. Ahí os la dejo para cerrar esta entrada…
Obelisco dell´Esquilino.
Obelisco dell´Esquilino.

Bajo el suelo de Roma

Si hoy llueve…¡es domingo!.
Y, como corresponde a un buen domingo, y especialmente a éste, después de haber estado todo el fin de semana dentro del término municipal de Roma, hay que ponerse el salacot e intentar descubrir algo nuevo. Y, para protegernos de la amenaza de lluvia, hemos decidido sumergirnos en las profundidades de la ciudad, la que se esconde debajo de esa otra Roma que está en la superficie y que vemos todos los días…así nos hemos dirigido a las catacumbas de San Calixto. 
Las catacumbas pillan a desmano, están a las afueras de Roma, al sur, pero creo que merecen la pena. A mi me impresionaron muchisimo la primera vez que vine a Roma y, aunque desde entonces, no había vuelto, no me han defraudado en absoluto, son tal y como las recordaba. Los pasillos lúgubres y húmedos, formando un laberinto gigante, del que debe ser imposible salir solo, las tumbas, sobre todo las más pequeñas, los mosaicos y los frescos iconográficos, restaurados durante años de estudio. Todo sencillamente impactante. Además, hemos tenido la suerte de tener un guía fabuloso (jmburgui.es) que ha hecho que todos disfrutásemos muchísimo de la visita (y que nos ha dejado sacar un par de fotos).
Catacumbas de San Calixto.
Catacumbas de San Calixto.
Además, como hemos sido la última visita de la mañana, nos hemos encontrado a este mismo guía saliendo a comer y se ha ofrecido para llevarnos hasta la Iglesia de San Sebastián, que está muy próxima. Pero de camino – debe ser clérigo, pues vive allí mismo junto a las catacumbas – nos ha enseñado su pequeño huerto. Aquí hemos tenido la anécdota kamikaze del día, pues nos ha ofrecido tomates, pero como a mi hijo no le gustan, ha visto una cosa verde y…¡¡ñam!!. Era una guindilla, no digo más. Casi tienen un nuevo mártir en San Calixto. Pobre mío.
La Iglesia de San Sebastián no es especialmente bonita, o al menos a mi no me lo ha parecido, aunque destacan en ella dos esculturas, una figura recostada del santo atravesado por las flechas y hecha por los alumnos de Bernini, y un busto de Cristo hecho por el propio escultor. 
Después, aprovechando un agradable rato de sol, hemos caminado por la Via Appia Antica, como debieron caminar por ella hace dos mil años…
Luego hemos ido a comer a una trattoria cercana y a tomar un helado y para casa a seguir desembalando…Lo que me hace plantearme la de necesidades absurdas que nos creamos (o nos crean) y lo feliz que era yo con cuatro cosas…

Domingos lluviosos

Hoy ha amanecido nublado y antes de que nos diese tiempo a salir de casa (a las once) ya estaba lloviendo. Sin embargo, nada nos ha hecho desistir y, en lugar de quedarnos en casa, viendo pelis o leyendo un buen libro, nos hemos comprado un paraguas en un puesto callejero y hemos mantenido nuestro plan de hacer turismo urbano. También bajo la lluvia es bonita Roma. Además, por lo que nos han contado, llueve bastante más que en Madrid, así que tendremos que irnos acostumbrando…¡¡no vamos a pasar 6 meses metidos dentro de casa!! 
Charcos
Charcos
Pero ¡claro! he tenido que variar algo el plan, que era más de exterior, y he buscado el listado (interminable) de las iglesias más representativas de Roma, para seleccionar algunas donde poder cobijarnos  en caso de diluvio (como finalmente así ha sido). 
Al saber que Santa Maria Maggiore está dedicada a la Virgen de las Nieves enseguida he querido visitarla. No es como la ermita de las Nieves de mi pueblo berciano, (:oD) pero no defrauda. Venga, vale, en realidad, según entras, te deja con la boca abierta, es sencillamente espectacular.
Luego hemos visitado también la iglesia de San Clemente, con sus tres niveles de construcción, su iglesia del SXII, su iglesia del SVI y una casa del SII perfectamente conservada, donde aún existe un  templo en el que se llevaban a cabo ritos dedicados a Mitras (dios pagano del sol).
Por últimos, aprovechando un momento de sol, hemos cruzado el parque del Monte Oppio para ver desde allí la maravillosa vista del Coliseo y los Foros. 
Coliseo desde el Monte Oppio
Coliseo desde el Monte Oppio
Pretendíamos también visitar la Bocca de la Veritá y el Monte Aventino, pero alejar a los polluelos de los charcos,lleva su tiempo, y al final se nos ha hecho tarde. Otro día será. Además, como no tenemos nevera, no tenemos comida, así que, hasta mañana, que nos traen la nueva (que, por cierto, pagan los dueños), tenemos que comer fuera y nos hemos ido a Vía Veneto y de allí…a casita, ahora sí, a ponernos con la mantita y a ver cómo, tras nuestras ventanas, sigue lloviendo.