San Pietro in Montorio

La iglesia de San Pietro in Montorio está en el Gianicolo, la colina que en la Edad Media se conocía como Mons Aureus (monte dorado) debido al color ocre de su tierra, de ahí el actual nombre de Montorio. Se construyó en el S.XV por orden de la reina Isabel la Católica en honor al nacimiento de su hijo Juan, muy cerca de donde supuestamente fue crucificado San Pedro. De la iglesia destacan sobre todo dos capillas, la primera a la derecha donde hay una impactante “Flagelación” de Sebastiano del Piombo sobre dibujo original de Miguel Ángel. La otra capilla destacada es la segunda de la izquierda, donde hay obras de Bernini y sus discípulos.
Al lado de la iglesia, en lo que fue un monasterio franciscano, está la Academia de España que se fundó, a instancias de Emilio Castelar, en 1873, para fomentar el estudio de las bellas artes y donde aún hoy en día se forman grandes artistas españoles (e iberoamericanos) que viven temporalmente aquí pensionados por el estado. Hoy tuvimos suerte y la sede estaba abierta. Desde los jardines de la Academia se ven unas vistas alucinantes de la ciudad (no me dejaron bajar a los jardines, pero pude hacer la foto a través de la cristalera de la entrada) y de allí se pasa al claustro renacentista del antiguo monasterio, que conduce a su vez al Templete, que fue construido por Bramante en los primeros años del S.XVI. Allí puedes ver a muchos jóvenes (y no tan jóvenes) artistas dibujando y analizando la obra del de Urbino. Es un lugar que tiene algo especial. Siempre recomendable, en todo caso, el Gianicolo, con sus cuestas, con el homenaje a Garibaldi (en forma de tumba o de gran estatua ecuestre), con las vistas de casi toda Roma y con la fuente del Acqua Paola (donde dicen que cuando más aprieta el calor la gente incluso se baña – hoy la calefacción estaba a tope, pero nadie se atrevió a meter los pies dentro del agua clara de la fuente). Muy aconsejable.

Santa María in Via

Ésta de hoy es una iglesia que descubrí hace sólo un par de meses, pese a estar en una centralísima encrucijada de caminos, muy cerca del Centro Comercial Alberto Sordi, pero sin embargo, parece que pasas por delante de ella sin apenas mirarla. De esta iglesia ya se hablaba en el S.X, aunque la fachada actual data del S.XVI y también se la conoce con el nombre de Madonna del Pozzo, porque lo más peculiar de esta iglesia es la primera capilla a la derecha, ya que según reza un cartel informativo, donde hoy en día se encuentra esa capilla estaba en el S.XIII el establo del Palacio del Cardenal Capocci. Y en la noche del 26 al 27 de septiembre de 1256 las aguas del pozo que había debajo afloraron y lo inundaron todo, arrastrando una piedra sobre la que estaba dibujada la imagen de la Virgen. La piedra fue recogida por el cardenal y las aguas volvieron a su nivel. El Papa Alejandro IV verificó el milagro y colocó la imagen en el pozo de donde había emergido y desde entonces la Virgen concede su gracia a aquellos que beben devotamente el agua del pozo. Para beberla no hace falta más que acercarse al altar de la capilla y coger uno de los vasos de plástico que tienen allí y llenarlo con el agua del pozo que sale de un grifo junto a la roca. Es curioso. Otra de las cosas interesantes que tiene la iglesia es que al fondo, a la izquierda, tienen un Belén Napolitano, montado todo el año. Yo no conseguí encender la luz para ver todos los detalles de las figuras, pero igual vosotros sois más hábiles 😉

 

 

La Via Appia Antica

Esta mañana fuimos hasta la Via Appia Antica. Es un sitio fantástico para andar, correr o montar en bicicleta, especialmente cuando no hace demasiado calor. No ha sido el caso. Pues esta semana pasamos de los 30 grados en Roma y el solecito quema de lo lindo. En todo caso es un sitio siempre interesante, una de las principales vías que los romanos hicieron para comunicar la ciudad con el mar, en concreto con Brindisi y que mide más de dos metros de ancho (lo que permitía que la vía pudiese usarse de ida y de vuelta, pues los carros tenían aproximadamente un metro de ancho) y un par de sendas para peatones a ambos lados. Además, según avanzas vas encontrando muchos tesoros naturales o arqueológicos a ambos lados del camino, como mausoleos, recuerdos funerarios, catacumbas, villas y arboledas.

San Saba y cementerios

Han venido los genitori y estamos de paseito por aquí y paseito por allá. Esta mañana les llevé a ver el barrio de San Saba, también conocido como il piccolo Aventino, y después nos acercamos hasta el cementerio acatólico. De vez en cuando voy a rendirle honores a los artistas que allí están enterrados. Mucho arte necesitamos en este mundo. Arte y, sobre todo, sentido común. En fin…que entre todas las figuras escultóricas que hay en el cementerio, les llamó mucho la atención una que representa a una joven yaciente, con las manos en el pecho, entre las que alguien puso algunas flores. Es la tumba que su prometido, de profesión escultor, hizo para Elsberth M. Wegener Passarge, una joven alemana que murió con 18 años y que como dice su epitafio, pasó de un dulce sueño de amor a la vida de los ángeles. Después de comer, ya por la tarde, estuvimos con los bambini y algunos amigos suyos en Villa Ballestra tomando un zumo con vistas al Vaticano.

Terraza Borromini

Como el otro día os traje un restaurante informal y en un entorno modernito, hoy vuelvo a la tradición italiana y a las vistas espectaculares de esta ciudad única. Y es que este mediodía, nos escapamos corriendo de un evento en la Embajada (cuando ya casi había terminado, ¿eh?) y fuimos a comer con cuatro amigos a una terraza increíble sobre la Piazza Navona. No es que quiera ocultaros el nombre del restaurante para mantenerlo como un secreto, es que no lo sé. Es lo que tiene dejarte llevar, que pierdes mucha información relevante.
Lo que sí que voy a compartir, porque esto lo sé, ya que lo he disfrutado con todos mis sentidos, es lo que hemos comido: burrata y mozzarella (que son lo mismo, pero no tienen nada que ver en su consistencia, pues la burrata es mucho más mórbida), fritura de pescado (muy delicada, nada de rebozados pringosos), diferentes tipos de pulpo (a la plancha con crema de patatas y en ensalada con cítricos), frittelle di neonata (una especie de tortilla de chanquetes; que digo yo que sí, que aquí también debe estar prohibida su pesca, o bueno, prohibida no, porque aquí todo es…¡facultativo!) y pasta con setas y almejas (increíbles los funghi porcini, deliciosos). Al postre no hemos llegado, pues nos esperaban nuestras responsabilidades de familia numerosa (llevar a nuestros bimbi y a cinco de sus amigos a un partido de fútbol), pero seguro que también eran inolvidables. Y mientras cierro esta entrada, me chivan el nombre del restaurante: Terraza Borromini.

Museo Nacional Romano 2: Palazzo Altemps

Ya os dije el otro día que el Museo Nacional Romano tiene varias sedes. La más intersante es la del Palazzo Massimo y la siguiente en interés es la que os traigo hoy, el Palazzo Altemps, que a mí me soprendió bastante (quizá porque no esperaba nada), primero porque es un precioso palacio del S.XV, decorado con gran cantidad de frescos muy coloridos y que acoge una importante colección de esculturas. Las esculturas pertenecen principalmente a dos colecciones de sendos cardenales, la Altemps – que está dividida, pues gran parte de la colección está expuesta en otros museos como el Louvre – y la Ludovisi, que se extiende por la mayor parte del museo y comprende más de cien obras espectaculares, como el Ares o el sarcófago de Ludovisi el grande. Dentro del palacio, además hay una gran colección de arte egipcio y una pequeña iglesia, la de San Aniceto, que guarda las reliquias del Papa del mismo nombre que vivió en el S.II y cuyos restos originariamente estaban en las catacumbas de San Calixto. También, mientras bajaba las escaleras, vi dos mármoles conmemorativos que estaban contiguos y que me llamaron la atención. Os dejo la foto, yo no presté suficiente atención en las clases de latín, pero en una se refieren al rey español Alfonso XIII (que, como sabéis, se exilió en esta ciudad en 1931) y a Franco (al que llama Supremum Hispaniae Moderatorem en 1949). Si alguien me resuelve la duda de lo que pone…

Basílica de Santa Cruz de Jerusalén

La Basílica di Santa Croce in Gerusalemme está a poco menos de un kilómetro de San Juan de Letrán y su fachada, como aquella otra, llama mucho la atención del paseante por sus formas ondulantes de estilo tardo barroco. Pero la historia de la iglesia empieza mucho antes, en el S.IV cuando en este barrio, ya entonces residencial, se encontraba un bello palacio, el Palazzo Sessorium, donde Santa Elena, madre de Constantino, guardó algunas reliquias de la pasión de Cristo encontradas en el Monte del Calvario y así el palazzo se convirtió en iglesia y pasó a llamarse Basílica Eleniana o Sessoriana. Muy posteriormente, esta iglesia sufrió varias remodelaciones, la del S.XI alteró completamente su estilo, adaptándose al estilo románico, estableciendo una planta, en tres naves, que aún se conserva a día de hoy. La fachada en cambio es del S.XVIII. Cuando entras te llama la atención el suelo de estilo cosmatesco (precioso…me voy a poner uno así en el salón de mi casa) y la forma ovalada del altar. Después te vas moviendo por las diferentes capillas. Está la capilla de las reliquias, con vitrinas llenas de relicarios donde se supone están trozos de la cruz de Jesús, de la cruz de uno de los ladrones, un par de espinas de la corona y el dedo de Tomás. Después hay otra pequeña capilla anexa dedicada a Antonietta Meo, una niña vecina de la iglesia y muy querida por todos, que murió a los seis años y que le escribió una serie de estremecedoras cartas a Dios. Otra de las capillas es la de Santa Elena, que tiene un mosaico (siempre los mosaicos, buscándome) que representa a Cristo, a los evangelistas y cuatro historias de la Cruz. Una cosa que destaca del mosaico es que por primera vez aparecen animales provenientes de América. En esta misma capilla hay una estatua de la Santa y se dice que bajo el suelo se conserva la tierra de Jerusalén que trajo Santa Elena y que le da nombre a la Basílica.

Museo Nacional Romano 1: Palazzo Massimo

El Museo Nacional Romano tiene cuatro sedes a las que se puede entrar durante tres días con la misma entrada que cuesta 7 euros. Las sedes son las Termas de Diocleziano, el Palazzo Altemps, la Cripta Balbi y el Palazzo Massimo, que es el que hoy os traigo. El Palazzo Massimo es un palacio del S.XIX que durante muchos años fue utilizado como Colegio Jesuita y que hoy en día acoge en sus cuatro plantas una de las mayores muestras arqueológicas que se puede ver en Roma. La planta sótano es curiosa porque es como si entrases en una caja fuerte y guarda una gran colección de monedas romanas antiguas. La planta baja y la primera planta tiene una colección de esculturas (algunas originales y otras copias).
Y la segunda planta es la más interesante artísticamente, pues tiene una colección de mosaicos y también de frescos, pinturas que se sacaron de la Casa de Livia, en los foros romanos, y de la Villa Farnesina, en el Trastevere, y que, una vez restauradas (en la medida de lo posible) se exponen tal y como debieron lucir alguna vez. La edad de los mosaicos que se exponen van desde el S.II a.C al S.V d.C.  y hay algunos verdaderamente fantásticos (ya os he dicho que a mí esas obras de arte hechas con pequeños trozos de piedras y vidrios de diferentes colores, me encantan). El Museo está abierto de martes a domingo de 9.00 a 19.00 y está en Termini. Muy recomendable, incluso para ir con niños, porque el ojazos – que visitó el museo hace ya unos meses – volvió a casa encantado contando todo lo que había visto y aprendido en esa excursión. Así que…apuntado queda.